PYMES en crecimiento

PLUSVALORES

Marcos T. Cabrera


Marcos T. Cabrera
plusvalores@gmail.com


Los negocios y empresas en marcha necesitan fondos por muchas razones y para muchos propósitos. Por un lado necesitan ser rentables en el presente, por la otra deben crecer a futuro. Su operación diaria genera un flujo de caja que es una medida de su volumen de negocio pero también de su salud financiera.

Un negocio en marcha puede necesitar fondos para ampliar sus operaciones si el mercado lo demanda, para reestructurar su situación financiera en caso de que sus pasivos no estén en niveles óptimos respecto al patrimonio o para comprar una empresa de la competencia y aumentar su participación de mercado, entre otras razones.

Los fondos requeridos se pueden obtener mediante financiamiento bancario o a través del mercado de valores. El primero puede resultar muy oneroso y demasiado pesado financieramente mientras que el segundo puede ser más ventajoso pero su adopción es más sofisticada y toma más tiempo.

Dentro del mercado de valores existen variadas alternativas para emitir títulos valores: Colocación de papeles u obligaciones que para el inversionista potencial aún siendo renta fija puede ser más atractiva que el crédito bancario, o la apertura accionaria mediante la emisión pública de acciones como instrumento de renta variable. Esta apertura accionaria puede ser reversible o irreversible en términos de recuperación de la participación accionaria, como también puede ser total o parcial, ya que es factible la titularización de un proyecto particular de expansión. La emisión pública de acciones puede ser mediante emisión de acciones ordinarias que dan derechos políticos (con voz y voto) aparte de participación en las ganancias o a través de acciones preferidas con voz pero derecho condicionado y muchas veces preferencial a las ganancias.

Las ventajas de la captación de fondos mediante transferencia condicionada de la propiedad de las acciones propias o con nuevas emisiones tienen que ver con la dilución del riesgo al que se está expuesto como con la incorporación de un socio temporal o definitivo que puede contribuir en el mejoramiento de la gestión.

Existen instituciones preparadas para ayudar a facilitar la consecución del mercado de capitales o de valores por parte de las empresas, en un tiempo y con un esfuerzo relativamente bajos, sin necesidad de que éstas se sometan directamente a un proceso de oferta pública de valores.

Las organizaciones que realizan esta función de intermediación especialmente a las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES) son empresas de capital de riesgo que estando autorizadas por los órganos competentes pueden acudir al mercado y levantar capital de los inversionistas para luego invertirlos en aquellos negocios que contando con el perfil definido y cumpliendo con los requisitos esperados, califican para tal tipo de fondeo.

Las empresas meta para la inversión de los fondos son negocios en marcha que tienen un potencial de crecimiento y de valoración para las cuales el capital es el recurso faltante para lograr el efecto positivo en el flujo de caja. Un beneficio adicional para estas empresas lo representa la posibilidad de mejorar sus procedimientos internos y de lograr una estructura más sólida y una mayor solvencia financiera, como producto del proceso interno de reestructuración del cual pueden verse beneficiadas, pudiendo terminar como empresas emisoras directas del mercado de valores.

Las organizaciones de capital de riesgo por su parte, las cuales sin duda realizan una actividad fundamental en apoyo de las PYMES, se hacen acreedoras aparte del valor agregado o utilidad que se genera en proporción a este aporte de capital, y de esa manera le dan la justa retribución que se merecen los inversionistas que apuestan a este tipo de inversión y que para ellos termina siendo una mejor alternativa que la colocación pasiva en otros instrumentos de inversión. Algunas veces es posible lograr el mejor de los mundos para el inversionista con esquemas híbridos de renta fija y variable que combinan la seguridad de una renta mínima y el atractivo de una renta atada a la utilidad de la empresa fondeada.

Las empresas de capital de riesgo, no son agentes pasivos frente a los negocios en los cuales colocan su capital, sino que al posesionarse parcialmente de las acciones forman parte activa de la directiva y del equipo gerencial de las empresas en las cuales participan, como una manera de garantizar la correcta y más eficiente utilización de los fondos según las condiciones previamente establecidas, así como de velar por la rentabilidad de los fondos de los inversionistas a los cuales se deben.

Las empresas de capital de riesgo se constituyen en instituciones vitales para el fortalecimiento y la reconstrucción del tejido productivo y financiero de un país, y para los empresarios y miembros de la alta gerencia de las PYMES en una importante y más económica fuente de fondos de capital.

Este mecanismo representa una fórmula en la que se ponen a ganar en una forma óptima y coordinada la empresa fondeada, los pequeños y medianos inversionistas del mercado de valores, así como los mismos promotores de la empresa de capital de riesgo, a la vez que se cumple una función esencial en el fortalecimiento y reconstrucción del sector financiero, productivo y empresarial del país.

Los empresarios venezolanos que disponen de la visión y el enfoque adecuados ya cuentan en Venezuela con una alternativa de capital de riesgo tipo Crece Pymes la cual sin duda resulta ampliamente recomendable.

 
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