“NO ES QUE VIENE, ESTAMOS EN EL COMUNISMO CHAVISTA”

“No tenemos que esperar a que Chávez decrete el comunismo”


El modelo totalitario se puede graficar con 5 C, que son los cinco cercos que liquidan la propiedad privada; la ley de propiedad social es una copia de la constitución cubana; el 26-S la victoria fue superior al 52% que dio el CNE; dice el presidente del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico y conocido líder empresarial .

MANUEL FELIPE SIERRA

El gesto quedó para la fotografía y el recuerdo. El año 2003 cuando se suscribía la declaración final de la Mesa de Negociaciones y Acuerdos entre el gobierno y la oposición facilitada por la OEA y el Centro Carter, Rafael Alfonzo se hizo la señal de la cruz antes de firmarla. El representante empresarial tenía conciencia, que si bien se abrían las puertas para la activación del referéndum revocatorio para poner fin a la polarización política, las intenciones de Chávez iban más allá de aquella formalidad. El tiempo le ha dado la razón a este empresario, durante años al frente de uno de los conglomerados de alimentos nacionales más importantes y quien además, ha mantenido una permanente presencia en los organismos del sector privado. Ahora como militante de la sociedad y presidente de Cedice, Rafael Alfonzo vierte sus opiniones para los lectores de ABC de la Semana.

Son frecuentes las expresiones “cuidado con el comunismo”, “vamos rumbo al comunismo”, “las expropiaciones conducen al comunismo”, ¿pero acaso la forma del comunismo chavista ya no está aquí?

Estamos en comunismo, no es que viene, ya está aquí; lo que tenemos es que esperar que Chávez lo decrete como si ello fuese necesario. Lo importante es saber que esto nació en el año 82 aproximadamente, cuando fueron infiltradas las fuerzas armadas por un grupo de personas que se proponían tomar el poder, personas que provenían de la extrema izquierda. Y no es extraño porque en general, nuestra dirigencia política ha tenido una tendencia de izquierda aunque no necesariamente comunista, y esa es una verdad que no podemos ocultar. Se proponían entonces que cuando fueran tenientes coroneles pudieran dar un golpe de estado lo cual hicieron en el año 92.

¿Pero no está claro si en ese momento Chávez abrigaba un proyecto comunista como el de ahora?

Bueno es posible que no estuviera claro pero esa era la intención. Varios  años después, luego de desaparecer la Unión Soviética, nació el foro de Sao Paulo  presidido por Fidel Castro y Lula, un personaje, éste ultimo, que pese a sus ideas parece ser muy diferente a Chávez y lo acaba de demostrar con dos períodos de gobierno donde no se planteó el famoso socialismo del siglo XXI con todo lo que ello significa como desastre. También ha demostrado sus condiciones como sindicalista para los acuerdos y los consensos políticos y sociales. Pero en el caso de nuestros militares del 92 se planteó un esquema nuevo, no necesariamente golpista, donde la idea era la toma del poder por la vía democrática, por la vía de la institucionalidad y la vía del voto para que una vez constituido fuese cambiado en la constitución de manera radical, como lo hemos podido presenciar los venezolanos. Chávez lo logró y ya tenemos 11 años en la aplicación de un modelo cuyas metas son eso que se llama el “chávez-comunismo”.

Estas circunstancias han hecho que no se perciba claramente la naturaleza del régimen porque seguramente mucha gente identifica el comunismo o el socialismo real con los paredones de Cuba, los fusilamientos de Stalin, las masacres campesinas chinas, sin darse cuenta que cada revolución tiene su propia partida de nacimiento y que hoy en el contexto globalizado toda experiencia de este tipo asume formas distintas.

Sí, estoy de acuerdo. Por eso te decía que estamos en el comunismo, no es que viene. Pero allí tienes el caso de las expropiaciones. En Cuba el aparato productivo se liquidó prácticamente con un solo decreto pero en Venezuela su liquidación ha sido más lenta, por cuentagotas. Una situación sumamente grave porque no son expropiaciones sino robos, atracos al capital venezolano, mientras con  los capitales extranjeros se actúa con mayor cautela porque existieron y existen convenios desde antes de que Chávez llegara al poder y el desconocimiento de esos acuerdos haría que se cayera ante el mundo esa careta “democrática” que han tratado de presentar ante la comunidad democrática.

Tú formaste parte de la Mesa de Negociaciones y Acuerdos entre el gobierno y la oposición que se creó el 2002 facilitada por la OEA y el Centro Carter y que condujo al revocatorio presidencial del 2004 y que contemplaba una serie de condiciones como el respeto a la Carta Democrática Interamericana, que por cierto ha sido desconocido

Sí, fue una gestión que era necesaria en aquel momento ante una polarización que amenazaba incluso con una guerra civil y que creíamos, como lo creemos ahora, que la única manera de superar una situación como ésta es a través  de mecanismos democráticos y constitucionales. Pero tú recuerdas que cuando me tocó firmar el acta antes me persigné, porque estaba convencido que el proyecto de Chávez era en firme y además era de largo plazo. Que con las gestiones de la mesa ganaba oxígeno y ganaba tiempo para seguir avanzando en sus objetivos comunistas. Pero en aquel momento era importante el tema de la consulta popular y eso se logró en principio, con la convocatoria al referéndum revocatorio.

“NOS COSTÓ MUCHO”

Pero la comunidad internacional, pese a que en los últimos días parece cobrar conciencia de la naturaleza totalitaria del régimen, ha sido generalmente condescendiente con lo que ocurre en Venezuela y con el proyecto de Chávez.

Es cierto. Se ha avanzado bastante pero en aquel momento nos costó mucho  a los representantes de la sociedad democrática en la Mesa convencerá a otros países que en Venezuela se perdía la democracia y la libertad. Cuando yo mismo daba vueltas por el mundo a llevar nuestras quejas y a plantear la situación venezolana generalmente nos respondían: “pero es que ustedes se quejan de un modelo que se eligió por la vía democrática”. Ahora parecen darse cuenta de que lo que decíamos era cierto pero ya Chávez ha logrado amarrar mucho silencio mediante los negocios y la chequera petrolera.

Sin duda, la circunstancia de que esos países hayan hecho “buenos negocios” y se hayan beneficiado de la ayuda petrolera ha complicado mucho la comprensión del caso Venezuela

Si, además lo único que dice es “ay, pobrecitos”, “qué mal la están pasando”, pero no ofrecen ninguna ayuda. Cuando vamos a los eventos internacionales y explicamos nuestra problemática y pedimos apoyo para enfrentarla lo que recibimos generalmente son esas frases pero nada concreto. Yo les digo nosotros hemos padecido y seguramente estamos más cerca de la salida de un momento tan difícil como el que vivimos, pero ellos podrían comenzar a transitar ese camino y van a necesitar de nuestra ayuda.

Rafael Alfonzo: “lo que está en juego es la libertad de todos”.


Estoy de acuerdo contigo en cuanto a que la forma cómo se trata de implantar este comunismo permite confusiones, comienza con la convocatoria de constituyentes, la aprobación de nuevas constituciones y la consagración de la reelección indefinida como se hizo en Bolivia, en Ecuador y se intentó hacer en Honduras y todo eso se hace de una manera legal, lo que quita fuerza a los opositores internos y sobre todo a la comunidad internacional. Nosotros desde Cedice hemos insistido en el tema de la libertad total, una libertad que se puede ir perdiendo de manera paulatina cuando nos van arrebatando pedazo a pedazo nuestros derechos. Esto es lo que sucede en Venezuela y mucha gente no entiende todavía que sin libertad no habrá prosperidad y que sin esa libertad no se puede salir adelante en ningún aspecto de la vida.

LAS CINCO C DE CEDICE

Ustedes en Cedice han definido el modelo comunista-chavista de una manera gráfica  partir de lo que llamas la cinco C. ¿Cómo es eso?

Las cinco C es un esquema gráfico que ayuda a entender qué es el socialismo del siglo XXI.  La primera C es el cerco del sector productivo que viene marcado de muchas maneras: desde la presión que vienen ejerciendo funcionarios del Seniat, Indecu, Indepabis, los problemas que se pueden ocasionar en el área sindical, y las nuevas leyes que se aprueban aceleradamente y que todas tienen una finalidad punitiva y restrictiva de la iniciativa individual y de la propiedad privada.

La  segunda C son los controles de precio, los controles cambiarios, las restricciones de producción que conducen a la caída de la generación de riqueza. ¿Qué se quiere? Eliminar el sector privado, la idea, como hemos dicho,  es que no exista la propiedad privada y que ésta sea sustituida por la propiedad social  y eso no es más que la propiedad del Estado como dueño absoluto de todos los bienes y en ese esquema la sociedad y los ciudadanos se colocan por debajo, simplemente como factores y sostenes del modelo.

Luego viene la tercera C que es el centralismo, que viene sustituyendo a la descentralización, que puedo atreverme a decir es uno de los grandes logros de la democracia en Venezuela en los últimos 50 años y que venció al centralismo y acabó con aquella frase: “Caracas lo es todo y lo demás es monte y culebra”; ese centralismo ha regresado perfeccionado al máximo por el concepto de la economía y la sociedad comunista.

La cuarta C es el colectivismo,  esa prédica de moda que habla de un “hombre nuevo” que supuestamente no es un ser egoísta, que rechaza la explotación y que vive sobre la base de sus posibilidades y no de sus necesidades. En este capítulo entran las comunas, esas expresiones colectivas que sirvieron para afianzar el modelo comunista en la Unión Soviética y sus satélites, ese supuesto colectivismo que se logra a través de la llamada “hegemonía comunicacional”, el control total de la educación y de sus contenidos y ahora el control alimentario con la idea de controlar el estómago de la población. Esta visión se complementa con el conflicto, es decir, sustentar el modelo en una visión según la cual, todo el que está contra éste es un enemigo, un indeseable, un escuálido, un apátrida. De esta manera, se establece una división en la población que como sabemos genera miedo e inhibición.

¿Y cuál sería la quinta C?

Hay una quinta C, que yo llamo  la doble “C” que es el castro comunismo. Si nosotros vemos por ejemplo el proyecto de ley de propiedad social  y la comparamos con la constitución cubana vemos que es exactamente lo mismo, es simplemente una copia, y esto indica que mediante estas leyes se va conformando una arquitectura legal, que para los especialistas es inconstitucional pero que le sirve de marco al régimen para avanzar en su proyecto.

¿Cuál es la salida frente a la situación que describes?

Creo que el 26S demostró un alto sentido de responsabilidad tanto de parte de quienes eligieron y como de quienes fueron elegidos.  No sólo fue un voto para escoger un diputado, sino para demostrar el descontento ciudadano con el régimen chavista. Si bien es cierto que según los números ganamos, también creo que la victoria fue más allá del  52% del CNE, y se ha dicho que la oposición tiene las actas para demostrarlas y se debe hacer sin miedo. No se puede guardar silencio sobre el funesto sistema electoral que nos rige.

No podemos seguir convertir al CNE  en un ente sin credibilidad. Al mismo tiempo es necesario levantar la verdad sin medir el costo de ella. A “Cedice” el gobierno le prohibió la campaña publicitaria “País de Propietarios”, porque iba contra el régimen. Pero cuando empezaron a quitar negocios se evidenció que ello era verdad. No se puede guardar silencio en la denuncia ni vacilar tampoco en la organización de todos los sectores sociales en la lucha contra el castro-chavismo porque hay que entender una cosa: no se trata de una lucha que corresponde a un sector de la sociedad o a una suma de partidos políticos sino una lucha de todos los ciudadanos porque lo que está en juego es nada menos que la libertad y como se ha comprobado a través de los años, el comunismo soviético, el castro comunismo o lo que trata de imponer y que ya ha avanzado bastante Chávez en Venezuela, es simplemente la negación total de la libertad.

 
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