Estado y ciudadanía *

Santiago Quintero

santiagoquintero@gmail.com

Un contrato colectivo

La concepción del Estado que tiene cada individuo es una de las ideas fundamentales que va a promover o va a eliminar la condición activa de la ciudadanía. El individuo es garante de la integridad de su concepción ciudadana y, en tanto que sus principios de acción deben estar enmarcados en ella, debe protegerla de la potencial agresión de un Estado que se coloque al margen de la Constitución.

Los deberes del individuo consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela no son los deberes del individuo con el Estado. Son los deberes del individuo con sus conciudadanos, en tanto forma con ellos una sociedad colectiva llamada Nación, la cual proclama unos principios referenciales a ser defendidos por todos los integrantes de la sociedad que se dio a sí misma un contrato colectivo llamado Constitución. Allí se estableció el tipo de Estado a través del cual la sociedad administraría el poder de todos, respetando y haciendo respetar los principios de la representación proporcional de los ciudadanos, la equidad y la justicia.

Fuera de la Constitución nada

En ningún momento la Constitución menciona las palabras revolución, socialismo o comunismo en su texto, en ningún artículo, en ningún aparte. Lo que quiere decir que el contrato colectivo vigente entre los venezolanos no supedita a éstos con ninguna revolución, socialismo o comunismo pero sí lo hace con el concepto de democracia, que es el gobierno de todos los ciudadanos sin excepción. También con el concepto de libertad y del respeto mutuo. Por tanto, en cuanto se encuentre vigente la Constitución aprobada por el pueblo en 1999 y ratificada por ese pueblo en 2007 cuando no aceptó su reforma (cosa que algunos no terminan de aceptar), Venezuela sólo puede ser gobernada en democracia.

El poder de todos nos pertenece a todos, no se lo hemos vendido ni traspasado a nadie para que lo ejerza por nosotros, los mandantes, donde reside la fuente originaria del poder intransferible a ninguna persona o institución, independientemente de lo que crea o quiera creer. El Estado tiene por funcionarios a los mandatarios, ciudadanos que tienen el encargo de cumplir sus funciones públicas de acuerdo a los principios que todos acordamos en el momento de hacernos una Constitución.

Introducir elementos ajenos a la Constitución para supeditarla a principios que no están en ella es un crimen lessa patria porque se atenta contra la letra escrita por el pueblo cuando refrendó su Constitución, la única definición de patria válida para todos con la cual contamos. Y están incursos tanto aquellos que en mala hora pretendieron abolirla como quienes la violan. Ninguna revolución está por encima de la Constitución, el orden supremo del pueblo.

Dentro de la Constitución todo. Fuera de la Constitución nada. Por eso se habla de un Estado de Derecho y no se habla de Estado de Deber. El Estado está en permanente deuda con el ciudadano y no al revés. El ciudadano es el mandante del Estado y éste debe obedecerle, y lo hace y debe hacer acatando la voz de la Constitución que es la voz del pueblo. Y es el respeto a esa Constitución la única condición que legitima el ejercicio del Estado en la función de gobierno. No inventemos otra, porque la otra no existe en la realidad republicana como tampoco existe para el ciudadano otra patria que no esté consagrada y definida en su Constitución.

Versión editada

@EL UNIVERSAL

*  Título original: Estado ciudadano Vs. Estado contra el ciudadano

 
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