Iverson, la dura caída de un dios de la NBA

Tras tocar fondo con conflictos de todo tipo, la antigua estrella de los Sixers, número uno del draft y MVP, cierra un acuerdo con Besiktas turco

ROBERT ÁLVAREZ

Se las ha tenido con casi todos sus entrenadores, ha abandonado varios equipos, ha llegado tarde a los entrenamientos de la selección de Estados Unidos, ha permanecido recluido en prisión después de una pelea con tintes raciales, ha sido detenido por posesión ilegal de armas de fuego y por amenazas de muerte a su esposa y a sus presuntos amantes… Se llama Allen Iverson, ha sido un ídolo en la NBA y, a sus 35 años, recalará en Turquía para vestir los colores rojo y negro del Besiktas.

El punto y final de la NBA le llega tras una temporada en la que huyó de Memphis, el equipo que arriesgó al ficharle hace justamente un año pese a que acababa de salir malparado de sus experiencias en Denver y Detroit. “No tengo ningún problema con mi lesión, pero sí con mis posaderas de estar tanto en el banquillo”, reconoció Iverson tras salir por piernas de Memphis después de acumular 67 minutos en tres partidos. De manera sorprendente, los Sixers, el equipo con el que triunfó, le dieron un último cartucho que él se encargó de desperdiciar al desaparecer de manera repentina alegando problemas personales. Se habló de la fortuna que perdió con las apuestas, de los conflictos con su familia, de su adicción al alcohol.

Fue en marzo cuando abandonó los Sixers, el equipo en cuya primera etapa se erigió en una superestrella mundial, en un jugador muy popular cuya camiseta con el número 3 se vendía como rosquillas. Era tan popular que pese a estar fuera de onda, la pasada temporada todavía fue elegido All-Star a través de las votaciones de los aficionados. Era el tributo de la afición a un jugador que encandilaba por su físico eléctrico y la capacidad anotadora que le permite estar en la 17ª posición de anotadores en la historia de la NBA con 24.4358 puntos tras 14 temporadas de carrera, el mismo que fue MVP en 2001, su mejor año, cuando llevó a los Sixers a una final que perdieron ante los Lakers de Shaquille O’Neal y Kobe Bryant, antes de acumular diez presencias en el All-Star, el número de temporadas que jugó con los Sixers. La franquicia de Filadelfia lo eligió en el puesto número uno del draft de 1996.

Acorde con su popularidad y sus cuatro distinciones como máximo anotador de la NBA con una media de 26,7 puntos, Iverson llegó a percibir casi 20 millones de euros por cada una de sus dos temporadas en Denver. Ahora, el Besiktas le extiende un contrato de 4 millones de dólares, unos 2,8 millones de euros, por dos temporadas. El Besiktas ni siquiera compite en la máxima competición europea, la Euroliga. Larry Brown, entrenador de Charlotte Bobcats, y el técnico con el que vivió sus mejores días con los Sixers, opinó hace algunos días sobre la situación de Iverson: “Es triste. Después de todo lo que ha conseguido, no creo que se merezca acabar su carrera de esta forma”.

 
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