DEMOLICIÓN EN HATO EL FRÍO *

La Casa Páez, centro de vida del hato El Frío, antes de la expropiación.


Francisco Olivares
@folivares10

El hato fue expropiado por el Presidente, Hugo Chávez, en marzo de 2008 alegando protección a la naturaleza. Sin embargo, en el hato que forma parte de la historia del país y fue emblema de biodiversidad, hoy peligran las especies, desaparecieron los programas formativos, y también el trabajo de 100 años. Pero se entrena la milicia.

Ubicado entre las poblaciones de El Samán y Mantecal en el estado Apure, el hato El Frío no solo fue uno de los centros de producción ganadera más importantes del país, con 20 mil cabezas de ganado, sino uno de los reservorios de biodiversidad más especializados del continente y, además, centro de investigación de ganadería ecológica y de conservación, reconocido dentro y fuera del país. Todo ello con el aval histórico de una tierra que alimentó con sus semovientes al ejército libertador.

“En diciembre de 1846 salió de Maracay en cabalgata rumbo a los llanos de Apure un pequeño ejército comandado por el general José Antonio Páez. En compañía de su hijo Ramón, se dirigía al hato El Frío, que en un primer momento le fue concedido en 1824 como haberes militares”, narra el periodista Ramón Hernández, en su libro Historia de un despojo, próximo a salir. De acuerdo a un decreto del Libertador Simón Bolívar, el 4 de febrero de 1824 Páez recibió la propiedad de El Frío, calculado entonces en 20 leguas y con valor de 18.490 pesos. Allí quedó como testimonio de esos tiempos la casa en la que habitó el “Centauro de las llanos” y cuyo patrimonio fue conservado por toda la cadena de propietarios que nació de aquel decreto de Bolívar, hasta su reciente fin, con el decreto de Hugo Chávez que lo expropió.

Actualmente, sólo ruinas quedan de esta emblemática casa.

La “Casa Páez” fue la vivienda principal del hato, allí se alojaba el personal administrativo y profesional de la empresa. Con sus dos grandes comedores, ocho habitaciones, dos cocinas y dos salones de descanso, era el centro de actividad de la hacienda. Los jardines de la casa ya sin techo y derruida, sirven hoy de estacionamiento a los vehículos oficiales que entran y salen de la finca. El otrora movimiento propio de una empresa productiva, hoy lo sustituyen militares que custodian la finca con sus AK-103 al hombro y el personal de franela roja que asiste a los cursos de ideología política que dictan los cubanos. Sobre la “Casa Páez” describe Ramón Hernández: “Aunque no es la estructura original, sí lo eran los tabiques de barro y paja que la lluvia ha ido disolviendo. Se pusieron a meterle cables y tuberías, y tocaron unos horcones que no tenían que tocar y el techo se desplomó”.

El decreto de expropiación

El 25 de marzo de 2008, el Directorio Nacional del Instituto Nacional de Tierras, en sesión 169-08, declaró el rescate excepcional del lote de terreno denominado Hato El Frío. Según explica la apoderada legal de la empresa, Desirée Rodríguez, la acción se realizó sin haber iniciado y tramitado el procedimiento administrativo de rescate de tierras que indica la ley. El hato de 64 mil hectáreas perteneció por más de un siglo a la familia Maldonado, conformada en la empresa Invega desde 1948 y su cadena de titularidad data desde la colonia, pasando por los decretos emitidos por Bolívar hasta que en 1911 fue adquirida por el médico y poeta tachirense, Samuel Darío Maldonado.

Gran parte de su biodiversidad, ha desaparecido.

Desde enero de 2005, la Oficina Regional de Tierras del Estado Apure había iniciado un procedimiento administrativo de tierras ociosas o incultas sobre El Frío, pero es el 24 de febrero de 2008 cuando, a partir de una intervención en el programa Aló Presidente, el cantante de música llanera, Cristóbal Jiménez, reclamó al Presidente la expropiación del hato, proceso que Chávez y el Gobierno decidieron retomar. Dos meses después se consuma la expropiación. “He dado instrucciones al Instituto de Tierras, a través del ministro Elías Jaua, para proceder con la recuperación de las tierras del Hato El Frío. Aquí tengo el informe. Una buena parte debe pasar a control del Gobierno a través del Ministerio de Ambiente”, dijo el Mandatario al ordenar la expropiación.

Es así que el 4 de abril de 2009 se presentaron los funcionarios del INTI, del Ministerio de Agricultura y Tierras, acompañados por la Guardia Nacional Bolivariana y el CICPC, y sacaron los empleados que aún quedaban administrando la finca, dándoles dos horas para desalojar, sin siquiera permitirles llevarse los vehículos.

La acción gubernamental se produjo mediante un acto administrativo, según el cual la empresa Invega había atentado contra la seguridad alimentaria. El alegato se producía sobre la base del traslado de un lote de ganado de un lugar a otro, que en realidad es una medida necesaria en esa región debido al ciclo de lluvia y sequía con el fin de resguardar la seguridad de las reses.

Ex-empleados del hato El Frío protestan en la sede del Ministerio de Agricultura y Tierras para que les cancelen sus prestaciones sociales.

No han pagado

En una reunión posterior con Elías Jaua, quien para el momento era Ministro de Agricultura y Tierras, éste les aseguró a los propietarios que solo les reconocerían las bienhechurías y no la titularidad sobre las tierras, resaltando – sin embargo- que las mismas serían canceladas de acuerdo con el precio que se acordara.

Luego de reuniones y actuaciones legales sucesivas, la empresa aceptó un precio, resultado de esa comisión de avalúo, que nunca cubriría el valor real de esas tierras, refiere Desirée Rodríguez. Pero el Gobierno no respondió. Es así, que como con la mayor parte de las tres millones de hectáreas que han sido expropiadas, la deuda no ha sido cancelada, y hasta la comunicación con los funcionarios se ha perdido.

A partir de la toma de las tierras el 4 de abril de 2009, la finca fue asignada para su administración a un ex compañero de la universidad del ministro Elías Jaua, Aníbal Espejo, quien saltara a la palestra pública el 11 de abril de 2002, siendo uno de los llamados “pistoleros de Llaguno” o “defensores de Llaguno” para el oficialismo. Es decir de aquel grupo de hombres armados quienes desde el emblemático puente, sacaron sus armas para enfrentar la marcha opositora que se dirigía al Palacio de Miraflores.

Espejo, sin credenciales como productor agropecuario, preside la Empresa Socialista Ganadera Agroecológica Marisela SA, que tomó posesión del hato.

La demolición

Para impulsar la soberanía alimentaria y la defensa integral de la nación, la empresa (Marisela) forma y entrena milicianos con la cooperación de la Fuerza Armada.

En la actualidad el Gobierno ha tomado posesión de todos los bienes del hato El Frío sin haber desembolsado un solo bolívar. Se ha sabido que parte de las 20 mil reses que pastaban en los humedales han sido sacrificadas para proveer carne sin que se conozca quiénes están recibiendo el producto de esas ventas.

Según denuncia Desirée Rodríguez, apoderada de Invega, entre esas zonas de reserva está caño Guariquito, que está incluso protegido por un decreto de reserva que prohíbe incluso la pesca, pero ahora está siendo explotado. Allí hicieron un puerto fluvial y llegan pequeñas embarcaciones a proveerse de pescado.

Aparte de las reses, esas tierras sirven de refugio a 7 mil venados, a chigüires en números incalculables, a la nutria gigante, el oso hormiguero, el puma, el delfín de agua dulce, las anacondas y babas. Y uno de los proyectos más destacados era la conservación y reproducción del caimán del Orinoco, en peligro de extinción, proyecto manejado por la Estación Biológica del hato, logrando desde 1996 que se reprodujeran 2.500 caimanes, liberados en el caño Guariquito.

En el año 2008, el hato contaba con la tercera población del reptil en el país, especialmente en el caño Macanillal, en cuyas humedales se mantuvo muy baja la explotación ganadera para mejorar las condiciones ambientales.

Según refiere Ramón Hernández en su libro, unos 300 estudiantes de distintas universidades nacionales y privadas, tanto de pregrado como de posgrado, completaban cada año en la estación su carga académica en ecología, producción animal y medio ambiente. También la Fundación Carolina y el Gobierno de España en su momento, instrumentaron un máster de Gestión de Biodiversidad en los Trópicos. Estudiantes de toda Iberoamérica estudiaban allí, en El Frío, un sistema de producción ganadera en equilibrio con el medio ambiente y, asimismo, programas de reintroducción de especies en peligro de extinción y programas de rescate del caballo criollo.

Hoy puede observarse el abandono de los criaderos y estaciones biológicas, denuncia la abogada y de manera ilegal se permite la cacería subrepticia en la que participan altos oficiales y figuras del partido de gobierno.

La productividad agrícola

El presidente Chávez, tras la expropiación del Frío auguró, que Apure se convertiría en una potencia arrocera cuando en opinión de especialistas los suelos clase V y VI teniendo muy pocos nutrientes, son aptos para la cría de ganado extensivo. Aun así, metieron allí a chinos y vietnamitas a sembrar arroz y la cosecha en el Estado Apure terminó en fracaso. Los cálculos ilusorios de Elías Jaua nunca se cumplieron y hoy Venezuela tiene que importar 450 mil toneladas de arroz lo que significa 40% del consumo nacional. Hasta 2004 Venezuela era autosuficiente en ese rubro y además exportaba 120 mil toneladas.

Aunque no se conocen las cifras de producción o la rentabilidad actual del hato, ahora administrado por la empresa Marisela, la nómina ha aumentado a 234 trabajadores frente a los 140 que trabajaban con la anterior administración. La mayor parte de la nómina del Frío fue retirada desde el mismo momento de la toma y a sus ex trabajadores no le han sido canceladas sus prestaciones.

Como dato curioso refiere Hernández: “Para impulsar formas de autogobierno y autodefensa popular entre los trabajadores y comunidades para la soberanía alimentaria y la defensa integral de la nación, la empresa (Marisela) forma y entrena 1.000 milicianos con la cooperación de la Fuerza Armada “.

EL UNIVERSAL


* Parte del sumario y algunos subtítulos son de nuestra cosecha.

 
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