Dueño del vacío


Rafael Rangel Aldao
rafael.rangelaldao@gmail.com

Habrá desempleo creciente, carestía, inflación, desolación, migraciones y aislamiento

El conocimiento es más huidizo que el dinero, se va si no hay libertad. Al segundo le basta la seguridad, como en los bancos suizos. El primero no, circula por los espacios de menor resistencia, como un gas, y quien lo usa prospera. Es mejor una veta heurística que una veta de oro, vale más descubrir conocimientos que explotar un mineral que siempre acaba en manos de otro.

El cuento viene al caso cuando se trata de adquisiciones y fusiones de empresas, sobre todo cuando es por la fuerza. El nuevo patrono generalmente ignora cómo funciona la cosa por dentro. No se percata que es sólo dueño del vacío que deja el conocimiento a su salida. Quedan sí, la gente, la que menos sabe, y las maquinarias que pronto resultarán obsoletas, carentes de los sistemas que alguna vez las hicieron eficientes y competitivas.

Los intangibles se esfuman, marcas, clientes, conexiones, asesores, ética, moral, y reputación, invisibles como son. Con las transnacionales es patético, simplemente se desenchufan de los circuitos globales, de las mejores prácticas, de la innovación, de las redes de cooperación, del financiamiento internacional, de las firmas consultoras, del mundo pues.

Los dueños del vacío tampoco se percatan del beneficio que a distancia produce el conocimiento migrante. Del Caribe se desarrolló la Florida, una próspera región de Estados Unidos, igual que de China e India surgió la California tecnológica y mucho antes Massachusetts con Irlanda, y toda esa gran nación del Norte con el talento mundial. Ahora, son los nuestros que hacen de Colombia una potencia petrolera emergente, y próximamente un polo de desarrollo científico (pregunten).

El dueño del vacío lo es también de su propio ocaso y causa, como en 1789 (La Toma de la Bastilla) y 1989 (la caída del Muro de Berlín), dos ciclos célebres. El despojo traerá mayor miseria interna y prosperidad externa. Habrá desempleo creciente, carestía, inflación, desolación, migraciones, y el más absoluto aislamiento de nuestra querida nación.

EL UNIVERSAL

 
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