EL CONVENIO MILITAR FRANCO-BRITÁNICO

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos
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Londres y París: la nueva Entente Cordiale, como la que una vez firmaron los gobiernos inglés y francés, proclamando su alianza militar en los inicios del siglo XX y que se mantuvo firme durante dos guerras mundiales.  Hoy, Sarkozy de Francia y Cameron de Inglaterra, formalizaron su propio convenio militar entre ambos.

Nicolas Sarkozy - David Cameron

Si bien es cierto que para Washington las relaciones con la Unión Europea no constituyen una prioridad y la desconfianza hacia el viejo continente es legendaria, bajo la administración de Barak Obama, contrariamente a lo esperado, ese distanciamiento no se ha modificado. Por el contrario, Obama no ha demostrado ningún interés por Europa.

La prueba más fehaciente es el reciente acercamiento Londres-París y la firma de acuerdos militares y nucleares entre ambos países, materia que hasta el día de ayer era dominio exclusivo de Estado Unidos.  Pese a que Washington le dio luz verde al acuerdo, el hecho más sorprendente aún, es que contrariamente a la distancia que observa con el resto de Europa, con la Gran Bretaña, Estados Unidos ha mantenido siempre lazos privilegiados, en particular, en materia militar y de defensa.

Precisamente los acuerdos suscritos entre Londres y París tienen por objetivo la utilización conjunta de portaviones, la creación de una fuerza expedicionaria común y un acuerdo de cooperación en materia nuclear-militar.  Se trata de acuerdos de un alcance inédito, producto de la comprensión de que, ante la crisis y el debilitamiento de los tradicionales centros de poder, es necesario establecer acuerdos de convergencia y de cooperación para continuar ejerciendo influencia en los asuntos internacionales e incidiendo en la política mundial.

El tipo de acuerdos militares suscrito entre Francia y Gran Bretaña es ambicioso, pues implica la puesta en marcha de una cooperación industrial-militar que incluye la industria nuclear.  Para Francia significa además – y seguramente fue uno de los argumentos que pesaron en ese ambicioso paro- establecer una relación privilegiada con la otra gran potencia europea ante las coacciones de orden económico que pretende imponerle Alemania, hasta ahora la principal aliada de Francia en el seno de la Unión Europea.

“Todas las condiciones están dadas para que se establezca una relación absolutamente excepcional entre Francia y Gran Bretaña”, declaró el presidente Nicolás Sarkozy.  Establecer una alianza privilegiada con Gran Bretaña, significa para Francia, privilegiar otros espacios de diálogo que le permitan un respiro en relación al diálogo permanente con Alemania.

Es cierto que existe el pasado histórico entre ambos países, siendo el más reciente la acogida y la ayuda que prestó Gran Bretaña al general De Gaulle y a los resistentes franceses que decidieron no plegarse al régimen de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial, para que se unieran a la lucha contra el invasor alemán. También comparten una visión del mundo como antiguos imperios coloniales, lo que les otorga una visión amplia del mundo, pues parte de la historia de ambos países ha transcurrido en África, Asia y el universo mediterráneo.  Comparte el estatus de países nucleares, además ambos integran el Consejo de Seguridad de la ONU.  Sus ejércitos han sido fogueados en conflictos lejanos, lo que les da una experiencia que no posee el resto de ejércitos europeos.

Pese a los esfuerzos de David Cameron que repite sin descanso que ambos países permanecerán soberanos en materia nuclear y lo dice para convencer a los ingleses que un acuerdo de defensa con Francia no pone en peligro la independencia y la soberanía británica, ni tampoco significa las premisas de un ejército europeo, perspectiva inaceptable para el anti-europeismo británico, la opinión pública británica, siempre desconfiada de todo cuanto provenga del “continente”, incluso los parlamentarios, no concuerdan con semejante alianza. Algunos recuerdan el rechazo de Francia de participar en la guerra de Irak, dejando entender que no se puede confiar en materia de defensa en un país que no fue solidario con los países europeos que sí participaron.

No se debe olvidar que ya ha habido otros intentos de acuerdos similares entre ambos países que no han dado resultado, como fue el de la cumbre de Saint-Malo en 1998, que precisamente debía desembocar en un sistema de defensa europeo.  Sin embargo, existe una diferencia entre aquella época y la actual: la de hoy se caracteriza por una crisis económica aguda que según los economistas está en sus comienzos y el retroceso evidente de los países occidentales ante el poder que cobran cada día más los llamados países emergentes, en particular aquellos que conforman el BRIC.  Es posible entonces que prevalezca el buen sentido y esta nueva “Entente Cordial” entre Francia y Gran Bretaña, se vuelva realidad.  Y que en la nueva configuración mundial de la multipolaridad, Francia y Gran Bretaña se conviertan en un modelo que inspire al resto de Europa al salir del marasmo.

 
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