Gobierno y sector privado han fracasado en vivienda

Leopoldo Puchi

Enfoque

Leopoldo Puchi
elepuchi@gmail.com

Flash ROJO

Chávez rompió con Acosta Carlez por la asociación de éste con los Makled. Eso tuvo su precio, los votos que se llevó Acosta le hicieron perder al PSUV la gobernación de Carabobo. Sin embargo, el Gobierno y el Poder Judicial se quedaron cortos. Han debido llevar a los tribunales a los cómplices de los narcotraficantes. Investigar a fondo. Y, sobre todo, es indispensable aprobar una Ley de Financiamiento de la Actividad Política. Forajidos los hay por decenas, ofreciendo dinero para las campañas a cambio de “favores”.

El Gobierno y el sector privado han gerenciado de una manera pésima el problema de la vivienda.

Con lo de la vivienda el Gobierno tomó un camino que lo acerca a la clase media, al preocuparse por enfrentar los abusos y las estafas de muchos promotores inmobiliarios. Pero metió la pata en la forma en que lo hizo al utilizar el término expropiación, ya que los que se sienten propietarios son los que han dado sus iniciales para la compra. Tardíamente el presidente ha tratado de remendar el capote y habla de “transpropiación”. Mucho más sencillo era haber llamado a los compradores y de manera conjunta organizar una intervención contra los constructores, afectando los bienes de éstos, sus cuentas y maquinarias. Cuando lo hace bien lo dice mal.

En el “Aló Presidente” suspendido estaba previsto el anuncio de la nacionalización de las principales empresas de fabricantes de empaques y botellas de plástico.

Flash NEGRO

Un sector de la oposición ha planteado que a Cubillas no se le reconozca su derecho constitucional a no ser extraditado, puesto que es un venezolano por nacionalización. Si se aplica este criterio a los miles de españoles, colombianos o italianos nacionalizados se encontrarían en una situación legal precaria, puesto que los derechos constitucionales no valdrían para ellos. Serían ciudadanos de tercera, sin derechos. ¿Qué opina la MUD? Ni se sabe.

No hay razón para que los partidos salgan a apoyar, de manera indiscriminada, a promotores inmobiliarios que están involucrados en estafas o infracciones, como el cobro de IPC o un aumento desconsiderado de precios distintos a los inicialmente pautados. Para hacer política no hay que andar respaldando cualquier asunto con tal de que sea distinto a lo que el Gobierno dice o hace. Los empresarios privados tienen sus propios intereses que no se pueden confundir con los de la democracia.

La crisis económica y el desempleo están carcomiendo a Estados Unidos y a Europa. Los sectores progresistas no tienen una política clara. Barack Obama se quedó a mitad a de camino al darle dinero a los banqueros especuladores. Perdió las elecciones. En Francia el movimiento obrero está contra las cuerdas y retroceden las viejas conquista laborales. La edad de jubilación ha pasado a 67 años. En España el desempleo alcanza 18%. Hace unas pocas décadas era impensable que los trabajadores aceptaran pagar los platos rotos de los capitalistas.

DESDE LA SALA SITUACIONAL

Vivienda: fracaso privado y estatal

Si para algo ha servido la crisis que se ha generado con la decisión de expropiar una decena de proyectos residenciales, es para abrir la caja negra de la construcción de viviendas en nuestro país y poner de relieve el fracaso de la gerencia privada y de la gubernamental.

Rentabilidad

La ideología neoliberal en boga indica que se debe dejar en manos del sector privado todas las actividades económicas. Pero si en un área ha resultado imposible que así ocurra es en las viviendas. Las casas y apartamentos para los sectores populares no son rentables para un empresario. El negocio está en los apartamentos para la clase media.

Ganancias sin inversión

El sector privado de la construcción es uno de los sectores de la economía venezolana que menos funciona en términos de empresa moderna, ya que invierte poco o nada de su propio capital para la elaboración de sus productos. Cuando se trata de obras públicas los contratistas sólo comienzan las labores cuando les dan los avances. Y la primera porción es para los dividendos. No construyen con su propio dinero, como sí ocurre en otras áreas de la economía. Florecen completamente a la sombra de “Papá-Estado”.

Fracaso Privado

Un esquema semejante aplican cuando se trata de viviendas para la clase media. Pero esta vez el dinero se le succiona al comprador, que es quien financia la obra, y no el empresario privado, que sería lo natural. Esta maniobra del sector privado, que en lugar de invertir de su bolsillo utiliza los dineros del  comprador, sería válida solamente si se tratara de cooperativas, pero en este caso las ganancias no deberían ser las del mercado.

Fracaso estatal

No sólo el empresariado de la construcción ha fracasado al no cumplir con su rol de inversor privado. El Estado tampoco ha sido capaz de adelantar una política seria de vivienda. No ha dado pie con bola. No ha sabido responder al principal problema, de su competencia y responsabilidad: los urbanismos, los terrenos, las acometidas de luz y agua, los servicios y vías de comunicación.

 
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