LAS PROBLEMÁTICAS RELACIONES NUCLEARES DE VENEZUELA

Joel D. Hirst – Jonathan Pearl

El presidente venezolano Hugo Chávez regresó a Caracas el domingo pasado luego de completar un arrollador viaje por Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Irán, Siria, Libia y Portugal. El objetivo de Chávez era el de avanzar en los acuerdos “para acelerar la caída de la hegemonía imperialista (léase estadounidense) y el nacimiento de un nuevo mundo de equilibrio y paz”, como señaló en Damasco. Mientras la retórica es familiar, las iniciativas perseguidas con este viaje pudieran suponer mayores retos para la Administración de Obama. Washington debe desarrollar opciones políticas sensibles, particularmente en lo que se refiere a la cooperación de Venezuela con Irán y las ambiciones nucleares de Chávez.

Iniciando su viaje en Moscú, Chávez finalizó negociaciones con una compañía de energía nuclear estatal de Rusia, Rosatom, para suplir a Venezuela de dos reactores nucleares de 1.200 megavatios y un reactor para investigación más pequeño. Si bien tener listos estos reactores pudiera tomar más de una década, la posibilidad de un Chávez cada vez más autocrático ganando acceso a tecnología nuclear debería levantar alguna preocupación en Washington. Los reactores podrían ser, por ahora, una amenaza limitada de proliferación directa, pero las relaciones cercanas de Venezuela con Irán y sus significativos depósitos de uranio no explotados -los cuales podrían acercarse a tanto como cincuenta mil toneladas- levantan preguntas acerca de si Caracas podría suponer un riesgo de proliferación en el futuro.

Los expertos responsables de políticas hacia la región en Washington parecen no estar claros acerca de cómo responder a este acuerdo. Así como Chávez será el primero en recordarle a Washington, Venezuela está acorde con sus derechos bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear de 1968, para acceder a tecnología nuclear para fines pacíficos. Oficiales del gobierno de EEUU pudieran temer que oposición vocal al tratado podría darle a Chávez el beneficio inesperado de una victoria propagandística, en un momento en el que el presidente Obama está buscando reducir relaciones bilaterales.

La respuesta de la Administración de Obama al tratado sobre los reactores ha sido hasta el momento limitada a afirmar que Venezuela tiene el derecho a energía nuclear para fines pacíficos, solicitando urgentemente el 19 de que Caracas “actúe responsablemente”. Chávez respondió dos días después que “el presidente Obama ha iniciado una guerra al esparcir dudas con sus palabras” acerca de las intenciones nucleares de Venezuela.

Luego de su visita a Rusia, Chávez realizo su novena visita a Irán donde ambos países continuaron profundizando su relación, llamando para la creación de un “nuevo orden mundial” y firmando once acuerdos diferentes. De acuerdo con un oficial del sector de energía de Irán, uno de los acuerdos bilaterales entre Caracas y Teherán presenta a la compañía de petróleo venezolana Petróleos de Venezuela (Pdvsa) invirtiendo $780 millones en los campos de gas de South Pars, al sur de Irán. Si este acuerdo es implementado, podría levantar preguntas sobre si Pdvsa o su filial la Corporación Citgo, podrían ser castigadas bajo los actuales regímenes de sanciones contra Irán.

Washington debería también tomar nota sobre el lenguaje de Chávez con respecto a Irán. “Siempre estaremos juntos”, dijo Chávez antes de partir de Teherán a Damasco. “No solo resistiremos, además resultaremos victoriosos uno al lado del otro”. Esta no es la primera vez que Chávez ha declarado su alineamiento con Irán. En el pasado, los representantes de Chávez han dicho que Venezuela violará las sanciones de EEUU y la UE y venderá gas a Irán “si así lo solicitan”.

El viaje reciente de Chávez ha levantado un número importante de preguntas que los expertos de políticas estadounidenses necesitarán responder. La inacción podría iniciar un mucho más complicado escenario para Washington y sus aliados. Pero encontrar soluciones a estos problemas requiere un bien elaborado y pragmático enfoque. La Administración Obama debería considerar las siguientes acciones:

Hugo Chavez

– Apelar a Moscú para hacer su contrato nuclear con Venezuela contingente a si Caracas firma un acuerdo modelo de Protocolo Adicional (PA) con la IAEA. Esta medida de seguridad suplementaria fue desarrollada en respuesta a los descubrimientos luego de la primera guerra del Golfo de que Sadam Hussein había estado intentado reconstituir su programa de armas de destrucción masiva. Un PA venezolano proveería amplio acceso a los inspectores de la IAEA, lo que podría incrementar la confianza del mundo en la completa y correcta declaración de la intención nuclear de Venezuela y ayudar a asegurar que su programa civil continúa civil en cuanto a su naturaleza.

– Continuar examinando cuidadosamente la propuesta participación de Pdvsa en el proyecto de los campos de gas de South Pars, como en otras áreas de Irán, para establecer si la cooperación de Venezuela les lleva a violar las sanciones de EEUU, UE y el Consejo de Seguridad en contra de Irán. Al grado de que esta información se haga pública, el potencial de las sanciones podría servir como un incentivo positivo para que Chávez modifique su conducta, que la Administración Obama ha etiquetado como no colaboradora.

Joel D. Hirst, es investigador del Consejo de Relaciones Exteriores.

Jonathan Pearl, es investigador de Seguridad Nuclear, Consejo de Relaciones Exteriores.

www.joelhirst.com

www.cfr.com

 
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