Salir de la pelazón, obra de todos

Tiempo Confidencial.

Luis Cisneros Cróquer
nirguayork48@hotmail.com

Participo de la opinión de que el presidente Chávez está atado a la silla y al poder hasta el fin de sus días y que no está dispuesto, a menos que los suyos le abandonen, a permitir que sus sueños de eternizarse se difuminen. Pero el desacertado gobierno que ha presidido no ha sido capaz de disminuir los índices de pobreza y cada día se le desconocen a los trabajadores sus conquistas contractuales, reduciéndoles los espacios alcanzados mediante la lucha sindical. Como prueba fehaciente, el retardo en la aprobación de una nueva Ley del Trabajo, solicitada a gritos por el Partido Comunista, el de Venezuela, que ya dejó de ser aquella fortaleza de la dignidad integrada por hombres como Jesús Farías, los Hermanos Machado, Fuenmayor, Donato Carmona, Cruz Villegas, Pompeyo Márquez, Luis Felipe Ojeda, entre otros.

Venezuela es hoy un país pobre, pero con condiciones para salir de esta dramática situación.  En el sesenta por ciento de la población se ubican los ciudadanos de trabajo precario, lanzados a la calle por el cierre de industria, la invasión de fincas en producción y la quiebra de empresas acuciadas por las medidas socialistas. La crítica realidad de los servicios públicos y la reiterada y obstinada incapacidad de la seudo gerencia de las empresas del Estado, de las intervenidas y expropiadas, el déficit de vivienda que se ha agravado, la agricultura de puertos, el trabajo para los nacionales de otros países y no para los nuestros. Todo se conforma en un cuadro tragedia que no deja escape a ninguna persona.

Será preciso, entonces, movilizar a todas las fuerzas y dedicarle a la educación el  mayor de los esfuerzos, sin vacilación alguna. Según los entendidos para transformar al país sería necesario inversiones públicas y privadas para la la capacitación para no menos de 15 millones de trabajadores.

Debe ser firme el compromiso para salvar a Venezuela, ayudando a los pobres a superar sus carencias, debilidades culturales y educativas, y abriéndoles caminos hacia la prosperidad y su verdadera independencia.

En eso estamos de acuerdo, el resto es poner manos a la obra.

 
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