TODOS A UNA, FUENTEOVEJUNA

Jesús Heras

Los parceleros

Quiero confiarles que yo me inclinaba por la posición de Cocchiola. Siempre pensé que lo que ocurrió en las elecciones a la Alcaldía de Valencia fue consecuencia involuntaria del coletazo que produjo la inhabilitación de Julio Castillo, de la cual el empresario maderero había sido reiteradamente señalado como responsable. Solo así se podía explicar el lanzamiento de Dahyana Villavicencio, gran amiga de Castillo. Eso y claro, la incertidumbre en que se encontraba la candidatura del Pollo, cuya inhabilitación también había sido demandada ante el TSJ, y el deseo de muchos de los suyos de que se le reservara la posibilidad de lanzarse a la Alcaldía en caso de que la acción judicial emprendida en su contra llegara a prosperar.

Yo realmente me inclinaba hasta hace pocos días por darle a Miguel Cocchiola el beneficio de la duda, pero comienzo a tener dudas. La presencia del novel diputado en el Municipio Miranda, haciendo campaña a favor de un candidato distinto al proclamado por la Mesa de la Unidad, deja entrever que lo que antes se apeló como causa de su derrota, la falta de unidad, era un artificio político y nada más. Me explico. ¿Cómo puede ser la Unidad buena, cuando te habría traído beneficios, como fue el caso de la Alcaldía de Valencia, y ser mala ahora, cuando favorece, como en el caso de Miranda, a un candidato distinto al que tú apoyas?

Otra cosa que no he alcanzado a comprender es la actitud de la Coordinadora de SUMATE. Como cabeza que fue de la Comisión Técnica que presidió las primarias de Carabobo, único estado en el que – por cierto- se realizaron primarias en todos los circuitos, ella bien sabe que sin una decisión de la MUD, no pueden convocarse Primarias. Entonces ¿a qué interés responde su ofrecimiento de que SUMATE sea árbitro de unas primarias que no han sido acordadas? ¿Se habrá dado cuenta la muy respetable y querida Mate, que alguien pudiera estarla utilizando para una jugada que en nada favorece a la organización que representa?

En cuanto al Municipio Miranda, quien esto escribe no puede desestimar ninguna opción. No descarto ni siquiera la posibilidad de que pudieran darse primarias, si los dos o tres candidatos distintos al alcalde actual, que es del PSUV, así lo acordaran. Aun hay tiempo para decidir. Pero ni la actitud de Miguel Cocchiola, ni aquella de la Coordinadora de SUMATE, me logran convencer, mucho menos cuando no parece coherente jugar a la división de los factores democráticos, cuando la democracia misma bien pudiera estar a punto de sucumbir.

Los parcelados

Los hechos ocurrieron en la Provincia de Córdova, solo que sería Lope de Vega, genio literario de su tiempo, quien inmortalizaría el incidente. El comandante Fernán Gómez de Guzmán, maltrataba ferozmente a los habitantes del pequeño poblado de Fuenteovejuna, tanto que sus ciudadanos, enardecidos, decidieron unirse y lo mataron. Cuando Fernando de Aragón, Rey de España, envió a un magistrado a investigar la muerte del comandante, sólo pudo descubrir a un culpable. Su nombre: Fuenteovejuna. De allí la frase que ha sobrevivido cuatro siglos, desde que Lope de Vega la recogió: Todos a una, Fuenteovejuna.

El episodio viene a cuentas porque el pasado lunes, el gobernador reunió en el Salón Bolívar del Capitolio de Valencia a las autoridades de las universidades públicas, a directivos de la Empresa Privada, a altos dirigentes sindicales, a los diputados, los electos y los proclamados, y quizás fue allí, por vez primera, cuando todos se dieron cuenta, sí, todos, que somos víctimas del mismo Comandante.

Claro, utilizo el termino comandante figurativamente. No me tomen a mal. Tampoco hablo de matar físicamente a nadie. Me refiero a la necesidad de combatir al unísono la política perversa del gobierno nacional dirigida a cercenar toda iniciativa que no provenga directamente de Miraflores: La libertad de pensamiento (Universidad), la libertad económica (empresariado), la libertad de asociación (sindicatos), la libertad de expresión (los medios de comunicación), la libertad de elección (Gobernadores y Alcaldes), estrangulando financieramente y por separado a cada sector o interviniendo – uno a uno- a sus componentes, mediante confiscaciones, como fue el caso de los puertos, aeropuertos y autopistas que le quitaron a los estados, o expropiando actividades privadas al margen de la Ley y del marco Constitucional, como ha sido entre muchos otros, el caso de Agroisleña, la Owens y SIDETUR, y antes de fundos y predios de producción agrícola o agropecuaria, como fue el caso del Hato El Frio, reseñado en nuestras páginas centrales.

Si de algo salieron convencidos los que asistieron, yo entre ellos, es que existe un solo enemigo, un enemigo común, frente al cual tiene que surgir una acción valiente y absolutamente solidaria.

Con frecuencia hemos escuchado a empresarios quejarse de “políticos” que callan. Pero ¿qué hacen ellos, los empresarios, la universidad, los sindicatos, cuando son los gobernadores y alcaldes, electos por voluntad, quienes sufren los embates de la autocracia y el centralismo? ¿Habrá alguno de ellos levantado la voz? Lo mismo, claro, podría decirse a la inversa o en cualquier dirección. No ha existido conciencia de que tenemos un enemigo común.

Bien, ahora creo, espero, deseo que todos hayan descubierto que, como en Fuenteovejuna, la forma de triunfar es UNA.

Todos a una, Fuenteovejuna.

Agradezco mucho a Espantapájaros haberme cedido ésta, la página de sus cinco soles, en memoria de nuestro inolvidable amigo, Leo Lamarche, quien recibe cristiana sepultura mientras escribo estas líneas.

 
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