Del “control obrero” al obrero controlado

Froilán Barrios

Froilán A. Barrios N.

En Guayana, a lo largo de su mandato, el Gobierno Nacional ha venido desarrollando toda suerte de ensayos y de improvisaciones para esconder por un lado la terrible crisis en que ha sumido a las empresas básicas, y por otro la intención manifiesta  de maniatar a ese gigante que es la clase trabajadora guayanesa con piruetas y promesas de participación.

Desde el 2003 promocionó las cooperativas como modelo de tercerización lo que dio origen a protestas de la masa laboral y luego pasó a promover la “cogestión revolucionaria” en Alcasa, experimento que culminó en rotundo fracaso, con el despido de su presidente, y  la profundización de la crisis financiera del sector aluminio.

En 2008, al estatizar SIDOR, conformó mesas entre gerentes de las empresas básicas y trabajadores como mecanismo de solución para estas decaídas factorías, propuesta que degeneró en “reunideras” inútiles e incredulidad del trabajador. Es necesario informar que de las pocas empresas del aluminio quebradas a nivel mundial se ubican en Venezuela, del mismo modo SIDOR en tan sólo dos años de administración estatista ha disminuido 35% su producción, los accionistas “B” y trabajadores no cobran dividendos y han fallecido 5 trabajadores por mala gerencia de seguridad industrial.

Como consecuencia, la  zona del hierro se ha convertido en un polvorín de movilizaciones, realizándose  cientos de paros por reclamos laborales de todo tenor y convirtiéndose a nivel nacional en la región de mayor inestabilidad sindical y gremial. El sicariato en la construcción ha llevado a la tumba a decenas de sindicalistas en medio de una impunidad total; trabajadores y sindicalistas siderúrgicos son llevados a tribunales bajo régimen de presentación y ahora se ha iniciado el juicio político a Rubén González sindicalista de Ferrominera, preso por dirigir un paro en una “empresa socialista” que viola  80% de las clausulas del contrato colectivo.

Ante esta tragedia económica y laboral el Ejecutivo Nacional recurre a un nuevo acto de circo: “el control obrero”, con el cual dice, se “permitirá la efectiva consolidación del empoderamiento de los medios de producción por parte de la clase obrera”. En la práctica no es otra cosa que  el nombramiento a dedo de los nuevos representantes de los trabajadores, teniendo como condición ser militantes de PSUV con el fin de vigilar la producción y notificar al patrono quienes son los saboteadores o enemigos pro-imperialistas en la fábrica, mientras la estrategia se decide en las cúpulas del gobierno.

Los designados por  control obrero desplazan a los sindicatos, pasando a ser la correa comunicacional reconocida entre los trabajadores amenazados y el gerente revolucionario y socialista”, quien descalifica al gremio y al contrato colectivo por contener valores burgueses y oligarcas, entre éstas, como de HCM y  cláusulas que obligan a la empresa a cubrir el costo de la educación de los hijos de trabajadores en liceos privados.

El  objetivo gubernamental es conformar un ejército obrero incondicional, pero el potro no ha podido ser domado.

www.analitica.com

 
Froilán A. Barrios NievesFroilán A. Barrios Nieves
Top