El atún rojo, afectado por vertido de petróleo

mágenes tomadas desde el espacio han permitido eva luar el impacto de la catástrofe sobre esta especie protegida, informa la Agencia Europea del Espacio (ESA).

Los datos de satélites indican que el crudo redujo el número de crías en más de un 20% en una de las dos zonas de reproducción

El vertido de crudo en el golfo de México no podría haber ocurrido en peor momento para el atún rojo: en las fechas de la catástrofe, miles de ejemplares se habían acercado al golfo a desovar. Las imágenes tomadas desde el espacio, como las del satélite Envisat, han permitido evaluar el impacto de la catástrofe sobre esta especie protegida, informa la Agencia Europea del Espacio (ESA).

Los datos adquiridos permitieron elaborar mapas semanales de la ubicación, forma y tamaño de la mancha de crudo. Dentro del golfo de México hay dos zonas prioritarias de desove: una situada al noroeste y otra al nordeste del golfo, coincidiendo esta segunda con la región más afectada por el vertido de crudo.

Los investigadores han evaluado el efecto letal del petróleo, concluyendo que la presencia de crudo redujo el número de crías en más de un 20% en la segunda zona, mientras que la zona de cría del oeste parece no haber sido afectada por la contaminación, tal y como se observa en las imágenes tomadas por los satélites.

Para estimar las zonas de desove y de desarrollo de las larvas del atún rojo, los científicos emplearon datos reales, obtenidos con ejemplares marcados, sobre un modelo del océano basado en mediciones de la temperatura del agua, en datos de la altura de la superficie, obtenidos con los altímetros radar embarcados en los satélites Envisat y Jason (NASA), y en información sobre el color de las aguas (obtenida con los instrumentos MERIS de Envisat y MODIS del satélite Aqua de la NASA. El color del agua permite estimar la presencia de plancton, del que se alimenta el atún.

Al superponer los mapas de la extensión del vertido con el índice del hábitat de cría calculado, fue posible analizar dónde y por cuánto tiempo el vertido de crudo había afectado a las zonas de cría del atún rojo, entre el 20 de Abril y el 29 de aaosto.

Tras la eclosión, las larvas del atún buscan alimento cerca de la superficie, por lo que la presencia de petróleo flotando en las aguas del golfo podría acabar con la vida de estos frágiles organismos.

“Este análisis nos ayudará a comprender el impacto de estas catástrofes a otro nivel, con lo que podremos guiar el desarrollo de nuevas políticas y recomendaciones”, explica David Guggenheim, de la Ocean Foundation, que encargó los análisis espaciales. “Por otra parte, este análisis y la forma en que ha sido desarrollado representan una herramienta de nueva generación que puede ayudar en la investigación y toma de decisiones, en caso de que nos tengamos que enfrentar a una catástrofe ecológica similar en el futuro”.

Cuando por fin se consiguió sellar el pozo del que se alimentaba la plataforma Deepwater Horizon el 15 de julio, ya se habían vertido 750 millones de litros de crudo a las aguas del golfo.

Fuente: El País

 
Top