LA TRANSICION COMENZO

Carlos Blanco

Carlos Blanco

Está claro el carácter anticonstitucional, ilegal, peligroso y paleolítico de los pronunciamientos recientes de dos militares, Chávez Frías y Rangel Silva, al anunciar el próximo golpe de estado. Nada que agregar. Sin embargo, a los camaradas se les fue la lengua.

Dijeron que las elecciones son excelentes, buenísimas, insuperables, si son ellos los que ganan, pero no sirven para nada si ganan los otros. Los facciosos mostraron su inequívoca naturaleza cuando confiesan que respetan el voto mientras sólo cuando convenga. No es algo nuevo. Lo hicieron con la reforma constitucional de 2007, lo hicieron con gobernadores y alcaldes opositores en 2008, lo quieren hacer con los parlamentarios electos el 26S y pretenden hacerlo con las elecciones del Alcalde de Maracaibo, al reclamar posponerlas ante la paliza que se anuncia contra el candidato escarlata.

Las elecciones son una hoja de parra para el autócrata. Sirven mientras sirven, luego se las puede mandar a paseo en nombre de cualquier teoría, sea marxista, nacionalsocialista, fascista o zamorana, según suenen las campanas. Si el Gobierno gana en las elecciones es que la voluntad popular se ha expresado con nitidez, pero si los oponentes son los victoriosos, lo que ha ocurrido es que el imperialismo ha logrado malear las mentes frágiles de ciudadanos confundidos por los cantos de sirena de los ricos. Si el Jefe dice las imbecilidades que dice al anunciar el golpe de estado, para el Gobierno es un acto patriótico tergiversado por la CIA, el imperialismo, George W. Bush, la SIP, Mario Vargas Llosa y el tuerto Roberto.

No es que revelen un secreto sumergido en las bóvedas de la seguridad nacional. Se sabía. Pero no se tenía su confesión, solo evidencias acumuladas. Ahora los transgresores con evidente desparpajo han dicho que de perder la elección de 2012 darán un golpe de estado.

La Respuesta.

Debe haber un problema de daltonismo en el sistema político. La Mesa de la Unidad o lo que la represente ha dado un desangelado comunicado en relación al tema. No asume por alguna razón que lo que han planteado los militares golpistas es un casus belli. Le han dicho a los candidatos, a los que sueñan con serlo, a los que quisieran probar suerte, a los que sus tías y primos les han dicho que tienen condiciones, que se olviden. Cero. Forget it. No te vistas que no vas al baile.

Este no es un trapo rojo como con falta de imaginación suelen decir dirigentes opositores. Han confundido el trapo con el toro, y mientras desestiman la capa del diestro están a punto de que el pitón les degüelle la asustadiza paloma. El malandraje ha planteado el desafío supremo: no los vamos a dejar ganar así ganen. Decir unas tibiadas frente a este desafío es alivianarse fuera del perol.

Por fortuna, algunas respuestas han sido contundentes. La de Diego Arria, la de Rocío Sanmiguel, la de Antonio Sánchez García, entre otros, quienes han dicho lo que había que decir. Venezuela se encuentra en uno de los casos más atípicos de la historia latinoamericana. Los militares han anunciado con suficiente antelación el golpe de estado y por si fuera poco, lo han anunciado desde el poder. Cómo será la cosa que el prócer José Miguel Insulza ha creído conveniente decir que tal baladronada es inaceptable. ¡Hasta Insulza!

La FAN.

La situación de la FAN es de rebelión de baja intensidad. Como no hay disciplina ni jerarquías que se respeten, cada cual anda por la libre. Los oficiales perdieron el miedo y se burlan de los cubanos, se ríen de los gorilas y repiten el mantra del socialismo solo para burlarse. El mayor de ellos se ha convertido en objeto de burla, y los generales lo saben y no pueden hacer nada.

Su viaje a Cuba muestra la desesperación que lo corroe. A los cubanos les dio por inventar otras “misiones”, esta vez dirigidas a la clase media y al chavismo descontento. Los jefes cubanos también exigieron que los camaradas acusados de estar ligados al narcotráfico debieran ser sacrificados.

Hay quienes estiman que la huida hacia adelante del general Rangel Silva buscó colocar a su Comandante en el dilema de apoyarlo o eyectarlo de su cargo. Al no reemplazarlo le dio un poder mayor que el que ya tenía, sobre todo si se toma en cuenta que el ministro de Defensa ya está exhausto. No quiere seguir con la melodía del “patria o muerte” e idioteces parecidas. Como estará la cosa que los cursos avanzados de oficiales ahora se realizan a distancia para impedir que los capitanes estén reunidos.

El Regimen militar está de salida. Puede tardar un tiempo mayor o menor, pero la transición ha comenzado. Hay trámites que hacer; algunos serán especialmente dolorosos, pero ocurrirán.

Chávez vuelve al origen: es el militar golpista que siempre fue.

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