Tamaño desastre

Enrique Pereira
vienegrande@yahoo.es

Mejor se arrima, so pena de que el país se le caiga encima en cualquier momento

El dinero que sirvió de antifaz para que no descubriéramos los errores, ya desapareció. Así estará el cajón de los cobres, que este gobierno tuvo que correr la arruga con los bonos que vencerán en 2011, canjeándolos por otros de vencimiento posterior. Pdvsa se vio obligada a emitir más deuda, por segunda vez en el segundo semestre, para hacer caja y poder enfrentar las obligaciones. Un gobierno que ha acabado con la capacidad de producir petróleo, cada vez tiene más compromisos que afrontar.

Cada semana asume una nueva deuda, un nuevo frente de trabajo, una nueva responsabilidad, sin entender que no tiene la capacidad para manejarlo todo y a todos. Ayer se anunciaba el silencioso cierre de las dos estaciones de servicio que Pdvsa mantenía en Argentina, abiertas con bombos y platillos bajo la furia de un imperialismo incipiente que sólo promueve ineficiencia. Perdimos dinero en los bancos uruguayos y perdimos dinero en el negocio de gasolina argentino, pero vamos a movernos en un proyecto de energía nuclear y en la producción de satélites espaciales.

El Metro se cae a pedazos y ahora quebraron a Agroisleña en un abrir y cerrar de ojos. Si usted está esperando un pago atrasado del gobierno, mejor se sienta a esperarlo, esto va para largo.

Los errores de este gobierno no tienen comparación alguna. Uno tras otro, cada proyecto que acomete, se convierte en un nuevo desastre: Electricidad de Caracas, los campos de la faja petrolera, las compañías de cemento, Sidor, Puertos Bolivarianos, Aeropostal, el Metro de Caracas, la fábrica de celulares, la fábrica de tractores iraníes, la de bicicletas, la de rines de aluminio, la de los carros iraníes. Una feria de turismo en los Próceres -por menos de una semana-  costó más que la orquesta sinfónica un año completo y los dineros desaparecidos para construir y mantener nuestro stand de feria en Shanghái, da hasta pena escribirlo. Todo lo que tocan lo destruyen.  Ahora tendrá que enfrentar las invasiones y las paradas de obras que generó con el manejo irresponsable de una situación con las construcciones, que al usarlo como propaganda política, se le está viniendo encima. Muchas obras requerían intervención, pero no de la manera que lo hizo. Aquí no existirá promotor que arranque una obra nueva.

Todavía vienen más desastres: La toma de empresas está dejando unos monos importantes a la banca, y ahora las construcciones dejarán otro tolete de deudas incobrables, que terminarán colocando en mala posición financiera a esas instituciones. Terminará por aparecer el desastre petrolero en cualquier momento y entonces, tarde muy tarde, nos daremos cuenta que este por ahora, le costará a la nación dos décadas completas de ingresos que sólo produjeron un retroceso desastroso.

Los votos de 2012, se escriben con la tinta de las rabias que cada venezolano alberga en su mente, observando este tamaño desastre que parece no tener final.

 
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