Escasean recursos para salvar al tigre

Richard Black

BBC, Corresponsal de Medio Ambiente

Está presente en sólo el 7% del territorio que una vez habitó.

El costo de proteger a los tigres en su hábitat natural es de US$80 millones cada año, dicen conservacionistas, pero la comunidad internacional sólo aporta US$50 millones.

Esas cifras provienen de un nuevo estudio, el cual sugirió objetivos específicos de conservación en 42 reservas de esos animales.

El éxito de la labor en esos sitios permitirá que en el futuro nuevas áreas puedan acoger ejemplares, sostienen los expertos en la revista especializada PLoS Biology.

Unos 3.500 tigres permanecen en estado salvaje y sólo unos 1.000 son hembras con capacidad reproductiva.

Aunque hay programas de conservación en varios países, como India, el tigre ha desaparecido virtualmente de vastas zonas de Asia que una vez habitó.

Una vez presente desde Turquía hasta la costa oriental de Rusia, el animal ahora se concentra en algunas zonas del sur y el este de Asia, ha desaparecido en países como Pakistán y en otros, como Cambodia, China, Laos y Vietnam no quedan más de unos 50 ejemplares.

Áreas pequeñas

Se necesita concentrar los esfuerzos en 42 áreas pequeñas, dicen los especialistas.

No obstante, el nuevo estudio sugiere que ese porcentaje podría elevarse si los esfuerzos se concentran en unas 42 áreas donde permanece el animal, lo que permitiría que se le controle de manera mucho más cercana.

“El objetivo a largo plazo es mantener una red asiática de gran escala donde el tigre pueda prosperar”, dijo Nigel Leader-Williams, de la Universidad británica de Cambridge, uno de los científicos que participó en el estudio.

Pero “la prioridad inmediata debe ser asegurarnos de la protección y el monitoreo de los escasos ejemplares con capacidad reproductiva. Sin hacer esto, todos los demás esfuerzos pueden resultar vanos”.

La cifra anual que se necesita para la protección del tigre asciende a US$82 millones en esas 42 áreas cruciales, la mayoría de ellas en India, Indonesia y el extremo oriental de Rusia.

John Robinson, vicepresidente ejecutivo de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre, le dijo a la BBC que “muchas de estas áreas están en zonas ya protegidas”.

No obstante, “muchas de esas zonas cuentan con un sistema de protección débil, por lo que no tardará en que surjan dificultades”.

Y a menos que no se recauden las sumas de dinero requeridas, los programas de conservación podrían fracasar.

 
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