¿MATÓ PÉREZ JIMÉNEZ A DELGADO CHALBAUD?

Antonio Ecarri Bolívar

Antonio Ecarri Bolívar
aecarrib@gmail.com

“…sobre usted existen sospechas y a usted se le teme. Eso es lo que se interpone en el camino de la justicia. Las sospechas, coronel, no son gratuitas. Se fundan, en primer término, en su condición de gran beneficiario del crimen, ya que la categórica diferencia entre los objetivos y métodos de gobierno de mi esposo y los suyos, y  la existencia misma del comandante Delgado, eran un tremendo obstáculo moral y práctico para la ascensión suya al poder y para el empleo de los procedimientos que le han permitido alcanzarlo y conservarlo…

Marcos Pérez Jiménez y Carlos Delgado Chalbaud

Lucía Devine, viuda de Carlos Delgado Chalbaud, en carta a Pérez Jiménez en 1954.

Carlos Delgado Gómez, nace en Caracas en 1.909 y cuando culmina el bachillerato sus padres lo envían a estudiar a Francia. Gracias a su genealogía militar – su progenitor fue el general Román Delgado Chalbaud, hijo a su vez del general Miguel Delgado – se asimila al ejército con el grado de Capitán. Tenía apenas 20 años de edad cuando acompaña a su padre en la  aventura de derrocar el régimen de Juan Vicente Gómez. A ese movimiento insurreccional se le conoce como la “Invasión del Falke”, tomando su nombre del barco que trajo la expedición desde Francia hasta la bahía de Cumaná, donde, al desembarcar, cae su padre, fracasando la intentona. Decide entonces regresar a París donde concluye sus estudios de Ingeniería y, en homenaje a su padre, muerto en combate, asume sus apellidos y comienza a ser conocido como Carlos Delgado Chalbaud.

Cuando regresa Venezuela se dedica activamente a las Fuerzas Armadas y comienza a destacarse por su formación cultural y profesional, lo que lo lleva a una meteórica carrera de ascenso en el seno de ese cuerpo castrense. A pesar de ser íntimo amigo de Eleazar López Contreras y del Presidente Isaías Medina Angarita, no duda en participar en el movimiento que pone fin al gobierno de este último, y aparece como miembro de la Junta Revolucionaria de Gobierno que preside Rómulo  Betancourt.

El compromiso de los civiles de esa Junta los lleva a convocar elecciones universales, directas y secretas, que fueron ganadas ampliamente por Acción Democrática y su candidato Rómulo Gallegos. Gallegos designa como Ministro de la Defensa a su buen amigo Carlos Delgado Chalbaud – éste  había llegado a vivir en casa del novelista en su exilio español – quien poco tiempo después, junto a Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez, dan un golpe incruento que derroca al primer gobierno democrático que hasta entonces había tenido Venezuela.

Carlos Delgado Chalbaud, después de asumir la Presidencia de la Junta de gobierno que derroca a Rómulo Gallegos, es víctima de una conjura, rodeada de un eterno halo de misterio. En efecto, el día 13 de noviembre de 1950, casi dos años después del golpe, es secuestrado al salir de su residencia por un grupo de facinerosos que dirigía un oscuro y tenebroso personaje, oriundo del estado Falcón y temido en esa región, llamado Rafael Simón Urbina López, cuya intención aparente no era asesinar sino secuestrar al presidente mientras se producía un golpe de Estado. Lo cierto es que, hombre recio y valiente, Delgado intenta escapar y al forcejear con sus captores cae herido de muerte.

Carlos Delgado Chalbaud

Pérez Jiménez no podía aceptar de inmediato la Presidencia de la República sin dejar sospecha de su autoría intelectual de lo sucedido y desatando un escándalo de mayores proporciones. Fue así como busca afanosamente un candidato de ocasión, un hombre de paja y lo encuentra en Germán Suárez Flamerich, un personaje anodino, quien había participado sin mayor protagonismo en los sucesos de la semana del estudiante del año 28. Dos años después, en 1952 es convocada una Asamblea Nacional Constituyente y se consuma un bochornoso fraude electoral. Es ésta la oportunidad que esperaba Marcos Pérez Jiménez para desechar al «hombre de paja» y asumir directamente la presidencia, lo que hizo recrudecer el rumor de su participación en la muerte de su pariente político.*

Es esta una apretada síntesis de los sucesos que torcieron el rumbo de la historia hasta el 23 de enero de 1.958 cuando se restituyó  la legalidad democrática.

Los golpes de Estado siempre acaban mal, porque como le dijera el gran Canciller Talleyrand a Bonaparte: “las bayonetas sirven para todo menos para sentarse sobre ellas”. Y otra famosa frase sirve de colofón. El 18 Brumario (9 de noviembre) de 1799, Napoleón Bonaparte dio un golpe de estado y asumió el poder. Cincuenta y dos años después, su sobrino, Luis Napoleón Bonaparte, hizo lo mismo. Karl Marx, gran crítico de los golpes de estado, sentenció: “la historia se repite una vez como tragedia y otra vez como farsa”.

Bayonetas, dictadura, tragedia o farsa, suenan muy parecido a Patria, Socialismo o Muerte.

Al cumplirse el pasado 13 de noviembre 60 años de aquel magnicidio, el misterio y las sospechas que rodean la conjura contra Carlos Delgado Chalbaud continúan, pero la ocasión nos brinda la oportunidad de reflexionar – venga de donde venga – sobre el destino de toda dictadura.

Versión editada


* La esposa de Pérez Jiménez era Flor Chalbaud Cardona, prima sanguínea de Carlos Delgado Chalbaud

 

Un Comentario;

  1. jose sulbaran said:

    me parece esta sintesis muy ilustrativa y precisa de tan lamentable hecho histórico.

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