El G20 no avanza

Luis Xavier Grisanti

Luis Xavier Grisanti

Luis Xavier Grisanti
lxgrisanti@cantv.net

El comunicado de la Cumbre de Seúl no pasó de ser un rosario de buenas intenciones

Si los jefes de Estado de los países que generan el 80% del PIB mundial no pueden alcanzar un acuerdo para corregir los desequilibrios que amenazan la reactivación de la economía global, es porque no tienen la voluntad política para hacerlo.

Los expertos de Oriente y Occidente han quedado descontentos con los resultados de la Cumbre de Seúl. Los jefes de Estado y los jerarcas de los organismos multilaterales saben muy bien cuáles serán las consecuencias negativas de prolongar los actuales desbalances monetarios y comerciales, conforme a los cuales Asia acumula superávit elevados en su balanza de pagos y reservas internacionales con tasas de crecimiento de 8-10%, mientras Europa y Norteamérica acusan déficits descomunales con crecimientos de 2%.

El comunicado de la Cumbre de Seúl no pasó de ser un rosario de buenas intenciones. Los gobiernos del G20 saben qué hacer para detener la guerra cambiaria. No se acordó ni siquiera un cese al fuego. Los bancos centrales pueden y deben cooperar más y mejor. China puede acelerar un poco la apreciación del yuan. Los institutos emisores de otros países emergentes pueden dejar de imponer restricciones al ingreso de capitales para evitar la sobrevaluación de sus monedas, amén de otros controles cambiarios, y Estados Unidos puede moderar su masiva expansión monetaria para depreciar el dólar.

Debe profundizarse el diálogo y la cooperación entre los gobiernos del G20 y lograrse acuerdos concretos para conjurar la guerra de las monedas y los brotes de proteccionismo. Los técnicos del G20 y del FMI están en condiciones de presentar propuestas para racionalizar y modificar los regímenes cambiarios para que se generen empleos sustentables a escala mundial.

@ELUNIVERSAL

 
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