La defensa de la Soberanía

JESÚS HERAS –

Escucho al Presidente anunciar que su gobierno asumirá posiciones radicales de izquierda para defender la soberanía nacional y les confieso que no entiendo. Mucho menos cuando la perorata va dirigida al Imperio, es decir a EE.UU., cuyo Presidente es considerado de izquierda por quienes en ese país, como en el nuestro, juegan hoy a izquierdas y derechas como los niños juegan a ladrones y policías.

Los conceptos de izquierda y derecha nacieron de circunstancias casuales en el seno de un parlamento francés, y representaron, durante la era industrial, la una, la izquierda, expresión de los intereses de la masa trabajadora, y la otra, la derecha, expresión de los intereses  de aquellos que los emplean. Siendo que sin el uno, el empleador, el trabajador simplemente quedaba desempleado, y que a la inversa, sin empleados, el empleador no podría producir, el debate con el pasar del tiempo condujo sensatamente hacia la promulgación de leyes que le dieron a uno y otro garantías mínimas para vivir en paz, ser respetados, gozar de igualdad ante la ley y prosperar.

Las razones que dieron pie al antiguo debate ya no existen. No existen porque las condiciones que generó el inicio de la Era Industrial hace mucho tiempo fueron superadas y también porque la sociedad moderna, transformada morfológicamente con el advenimiento de una nueva Era, tiene cuestiones mucho más importantes que resolver.

Como hemos visto, la izquierda como expresión política, provino de la contraposición de fuerzas generadas por la Revolución Industrial. En cambio, el término soberanía, derivado de los derechos divinos que antes disfrutó el monarca,  es expresión, no de una corriente política, sino de la condición autónoma e independiente que obtuvieron las nuevas naciones al independizarse de los antiguos imperios. Nada que ver, en consecuencia, con las luchas sociales que por más de un siglo ocurrieron en cada país.

Que mientras escribo, nuestro Presidente ordene apelar a posiciones radicales de izquierda para defender la soberanía de Venezuela y, además, frente a un país presidido por un hombre de izquierda, confieso una vez más que no lo entiendo. A menos que se trate de un acertijo o de un simple juego de palabras, o que las intenciones sean otras y el verdadero propósito sea defender, a nombre de la Izquierda, no la soberanía de Venezuela sino los derechos del elegante Soberano… que actualmente ejerce el Poder.

 
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