¡ENTERRAMOS A WALID MACKLED O ESTAMOS PONCHAOS!

Agustín Blanco Muñoz

Agustín Blanco Muñoz *

Alan Woods y Fidel Castro, hoy mis mejores consejeros, tienen toda la razón: o llevamos esta revolución a la máxima radicalización o estamos ponchaos. De allí la necesidad de mostrarle al país y a las fracciones radicales que en el PSUV hoy existe la mayor disposición para asumir medidas de extrema izquierda. Y esto tiene una explicación. A estas alturas es mucho el desencanto-desilusión apostado en la militancia de la llamada revolución.

Walid Makled

Este régimen simplemente engañó una vez más al colectivo. Le produjo una nueva frustración. Y el descontento, a lo interno de la organización, crece a paso de vencedores y produce una implosión cada vez más extendida.

Los grupos se acusan de los errores que se cometen y del fracaso que se está labrando. Sobre unos recaen señalamientos de corrupción y sobre otros de narcotráfico.

El golpista-presidente clama por la depuración del partido, pero hasta ahora no lo ha logrado. Sabe que tiene un acentuado rechazo por parte de quienes le critican los favores concedidos a “los grupos infiltrados en la revolución”.

Por eso, al ver crecer la protesta decide responder con un enfrentamiento a las “quintas columnas que pretenden dividir el movimiento revolucionario”.

A esto alude ante los estudiantes el 21/11 para pedir la unidad que garantice, “pase lo que pase o cueste lo que cueste”, la continuidad en el poder para seguir el combate a la burguesía porque “tenemos que decidir: ellos o nosotros”.

La línea a seguir, para el tiempo que viene, cada vez con menos apoyo, a pesar de sus grandes inversiones en compra-venta de voluntades, es la fuerza-represión-radicalización.

Por una parte se aprovechará la llamada Asamblea Plural, para darle un baño-remozo de democracia a las moribundas instituciones. Pero paralelamente se seguirá avanzando en la conformación de organismos paramilitares.

Es evidente que este plan de radicalización tiene también otra motivación: el entierro de Walid Makled.

La única forma que encontró el Golpista-Presidente para sacar el debate político del punto donde lo ubicó Makled, tiene que ver con los planes del extremismo de izquierda.

Por un lado el narcotraficante lanzó acusaciones que implican un altísimo número de altos oficiales y un buen número de civiles metidos al narcotráfico y la única manera de disipar el asunto es mediante la aplicación de medidas radicales.

Por eso el 31/10/10 se puso a andar la tesis del golpe o alzamiento militar que se produciría en caso de que las oposiciones ganen en diciembre del 12 y se lancen a perseguir a los revolucionarios.

Chávez entrega los Tres Soles al general en jefe Rangel Silva

Ahí se escuchó el grito del general Benavides Torres: “¡No volverán, Mi Comandante en Jefe!”. El 08/11 el general Rangel Silva, a quien Walid considera como uno de sus mayores cómplices, reproduce el discurso de su jefe y se arma una gran alharaca en las oposiciones.

Horas más tarde el Golpista-Presidente decide limpiar la imagen del señalado general, y de muchos otros, con su ascenso a general en jefe. Su gran hazaña-obra, si nos atenemos a los señalamientos de Makled, es su enorme contribución con el narcotráfico.

Pero no sólo se premia esta posición sino que se toma como punto de partida para la declaración de la política de la radicalización recomendada por sus asesores: ese es el único camino que garantiza la continuación de la “tiranía constitucional”.

De modo que su fuerza principal no reside ya en el soberano, a quien ni siquiera se le menciona, sino en las instituciones que significan la fuerza necesaria para mantener el poder por encima de cualquier contingencia.

Por ello su llamado a la Fuerza Armada (FA) a radicalizarse cada vez más a favor del pueblo. Y esta desesperación que le lleva a tratar a la FA como un partido político, la quiere justificar con aquello de que hay una decisión del imperio yanqui, tomada en los espacios del Congreso, que habría recibido una tal solicitud de Guillermo Zuloaga, presidente de Globovisión, para que sea invadido este ex país.

Y ante esta supuesta Traición a la Patria, todas las rodillas de la FA deben ir a tierra para contener el avance del invasor que impulsa, además, los planes de magnicidio.

Se ordena en esta dirección a la AN elaborar de urgencia una ley que acabe con el financiamiento a toda ONG por parte del “imperio”.

Y a la vez el Golpista-Presidente le pide a todas sus instituciones que consideren cómo cerrar a Globovisión antes de diciembre del 12, cuando se producirá su triunfo por las buenas electorales (fraude-trampa) o por las malas del autogolpe.

Porque la gran crisis de este régimen, se sentirá a plenitud al amanecer del año 13. Entonces no se hablará de revolución ni de socialismo democrático sino de la militarada tiránica-autoritaria-totalitaria, empeñada en detener la debacle económica, social, política y militar que habrá tomado este ex país por todos sus nortes.

abm333@gmail.com


Agustín Blanco Muñoz es profesor titular de la UCV, doctor en Ciencias Sociales, Docente e Investigador del IIES y del doctorado de FACES-UCV. Es director de la revista Intento, coordinador del Centro de Estudios de Historia Actual, y Secretario Ejecutivo Nacional de la Cátedra Pío Tamayo. Es coordinador del proyecto de investigación Revolución, democracia y socialismo en la Venezuela actual: 1958-2008, y autor de obras de historia actual, entre las que están 17 volúmenes de los Testimonios Violentos y 10 volúmenes de La violencia en la Venezuela reciente: 1958-1980.

 
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