LA NEGOCIACIÓN ES UN NEGOCIÓN

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

 


Cuidado con el ladrón

Estaba recordando el otro día aquello que escribí un tiempo atrás cuando me llegaron las tres fotos que el Cóndor del Caribe hizo circular después de tu privadísima visita del 25 de  agosto. Fue cuando te dio instrucciones precisas, Águila Uno, de dejarte de los ni-ni y atacar de frente, porque para lo que venía, te dijo entonces, era a los duros a quienes ibas a necesitar. Y llegaste aquí, de regreso de La Habana, duro, bien duro, transformando la elección en un plebiscito. O eras tú, Águila Uno, o eran los otros, pero nadie más tendría los méritos si ganabas, y margen tenías para que no fuera lo contrario.

Fue cuando mandaste quitar las vallas de todos los candidatos a la A.N. y en su lugar pusiste la tuya, tu cara sonriente y refrescante, tienes que recordarlo, porque memoria tienes, y de la buena.

Y no vayas a creer, Águila Uno, que el Cóndor te dio esa recomendación para fines electorales, porque si para eso fuera, te habría pedido que te mostraras amplio, apaciguador, como ahora, bajo la tutela de un tal Woods, que quiere decir Madera, pretendes hacer. Toca madera, Águila Uno, cuidado con Mr. Woods. Te explico.

Hace unos años me visitó un inglés, musiuito como Woods, pero más joven y más delgado, que me dijo ser laborista y haber ayudado a la reconstrucción de ese partido y a la elección de Tony Blair como Primer Ministro. La verdad es que el pajarraco me cayó bien y conversamos largo y tendido. Y en un momento, no recuerdo porque razón, surgió el tema de los trotskistas, y el hombre saltó como si hubiera visto una culebra y me dijo, cuidado con ellos, que nosotros tuvimos que expulsarlos porque casi acaban con el partido.

Y luego me explicó como funcionan. Se meten en un partido, fingen ser los más furiosos defensores de la organización, y cuando llega el momento, buscan la manera de apoderarse. A esa forma de actuar, me explicaba, la llaman “entrismo”. Es decir, entran en un caracol ajeno, así como lo hace ese animalito de playa que llaman “ladrón”, porque al no tener carcasa propia, se mete y vive dentro de la concha de otro y allí hace de las suyas.

Jurungado la Wikipedia

 

Pues bien, cuando empecé a escuchar el nombre Alan Woods, me puse a investigar, le pedí a Máximo, un amigo que me visita por aquí en el descampado, y que sabe de agricultura pero también de computación,  que me ayudara a buscar quien era el hombre, y allí – con su ayuda – me enteré que, en efecto, Woods fue de los más radicales trotskistas de la juventud laborista y lo expulsaron en los años ‘90. Si este Woods es el mismo a quien se refería el que me visitó, no lo sé, pero de que es trotskista, trotskista es, y esas malas mañas las tienen, sin hacerle honor, pienso yo, a su mentor, que fue uno de los pocos idealistas que participó en la revolución Bolchevique, porque los demás, comenzando por Lenin y siguiendo con Stalin, fueron, como relata en su foro el profesor Vásquez simples golpistas, que asesinaron a Zar Nicolás y a su familia, no para reivindicar a los campesinos, sino para convertirse ellos, en zares de una nueva Rusia.

Pero me he desviado de lo que quería decirles, a propósito del encuentro de Águila Uno con el Cóndor por el 25 de agosto, o sea, casi exactamente un mes antes de las elecciones que perdió a pesar de que él mismo contaba los votos.

Como ustedes  recordarán, en aquella ocasión, nosotros tomamos las fotos que había puesto a rodar el Cóndor, porque alguna razón tuvo que tener para ponerlas a rodar, e interpretando el lenguaje corporal de Águila Uno, la forma como estaba sentado, del otro lado del escritorio, y con esa facultad que yo he desarrollado de meterme en la cabeza de los demás, poniéndome en su lugar, les advertí, palabras más, palabras menos, que el Cóndor estaba empujando a Águila Uno, lanzándolo a la batalla, para poder sacarle mañana mejor provecho cuando le toque negociar.

El Cóndor toma previsiones

Después pude corroborar que no estaba yo muy lejos. Porque, de no ser así, de no estar pensando el Cóndor, que come carroña – recuerden- con mosca y todo, en la Cuba después de Águila Uno, ¿para qué iba a despedir a medio millón de empleados públicos y bajar drásticamente los gastos de su administración? Y además, ¿para que iba a exiliar a aquellos sesenta presos, utilizando a su hermano y a la Iglesia y al pobre de Montesinos, que pocos días le quedaban en la cancillería, en un intento por reabrir las puertas de la Unión Europea y gozar nuevamente de apoyo financiero? Y además, ¿para que iba a invitar el Cóndor a aquel periodista judío y confesarle que su sistema ni para Cuba sirve y de paso, colocarse del lado de Israel, un pueblo que – según dijo y razones tiene- ha sufrido más persecuciones que cualquier otro y para expresarle, por su intermedio, al Régimen iraní su preocupación por sus intenciones que tiene de desarrollar su poderío nuclear?

Claro, esto no tiene que ver directamente con la salida de Águila Uno, no pero sí, porque hoy sabemos que Irán adquirió cohetes de Corea del Norte, capaces de bombardear, con cabezas nucleares, a cualquier ciudad Europea y también a Moscú. Y también sabemos, gracias a los documentos que entregó a la prensa en día pasados el pajarraco Julián, el del tal Wikileaks, que los países árabes, con los cuales el Cóndor tiene una gran relación, aunque calladita, están más preocupados que Israel con lo que están haciendo en Irán.

De manera que jalándole las orejas a Irán y siendo condescendiente con Israel, el Cóndor no sólo buscaba reabrir las puertas de Europa para cuando Águila Uno ya no esté, que puede ser  pronto, uno nunca sabe, sino que también se aproximaba a las grandes potencias petroleras del mundo árabe, Arabia Saudita y Kuwait, por ejemplo, que, viendo su posición cimera, la del Cóndor, podrían también prestarle algún auxilio cuando las cosas se terminen de descomponer en Venezuela. Y, de paso, porque como tú sabes, el Cóndor no da puntada sin dedal, al declararle todas esas verdades al periodista, se estaba aproximando a la comunidad judía, que ya no lo verían, como antes, como el padrino del anti-semita Águila Uno, sino como alguien que estando por encima de esas pistoladas, podía ser un buen aliado a  la hora de buscarle una salida pacífica a la crisis venezolana que, por los vientos que soplan, no tiene compón.

En tres y dos, sin hombres en base y con dos outs.

Y les voy a explicar por qué. Si Águila Uno, pierde, y entrega el Poder, al día siguiente, le meten un juicio penal en el Tribunal de La Haya, y adiós luz que te apagaste. Y si no entrega, habiendo perdido, porque gane no tiene, o bien se convierte en dictador, con lo cual quedaría aún más descolocado o se destapa en Venezuela, Dios no lo quiera, una Guerra Civil.

De manera que a lo mejor, y les confieso, que no fue hasta hace poco que se me prendió el bombillo, de manera, repito, que a lo mejor, quien más interesado está en la negociación que maneja el Cóndor del Caribe es el mismo Águila Uno, que no quiere terminar como Noriega, ni tampoco como Allende, ni mucho menos como Pinochet, quien a pesar de dejar un país prospero y pujante, la Justicia, así, con mayúscula, la Justicia al final lo alcanzó.

Jaula abierta

 

Uds. no saben mis queridos pajarracos y pajaritas, lo contento que me siento con que le hayan permitido al pájaro negro volver a volar. Bienvenido, pues, mi querido pajarraco, contigo se ha hecho justicia, en minúsculas, porque a ti la Justicia, así, con J mayúscula, a ti nunca te buscó.

 
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