EL ALEJAMIENTO DE COLOMBIA Y EEUU

Andrés Oppenheimer

Andrés Oppenheimer

Puede que el presidente colombiano Juan Manuel Santos haya estado bromeando cuando dijo recientemente que el presidente venezolano Hugo Chávez es “mi nuevo mejor amigo”, pero pocos en Washington festejaron el chiste.

En la capital estadounidense –especialmente en el Congreso– existe la preocupación de que Santos se está acercando cada vez más a Venezuela, y alejándose cada vez más de Estados Unidos. Desde que Santos asumió la presidencia en agosto, Colombia ha dado varias señales de estar dejando atrás la estrechísima alianza del ex presidente Álvaro Uribe con Estados Unidos.

Entre los síntomas de la nueva realidad:

•  El primer viaje oficial de Santos como presidente fue a Brasil, y no a Estados Unidos. Desde entonces, Santos ha visitado varios países latinoamericanos, pero todavía no ha pisado Washington D.C.

Los “nuevos amigos” Manuel Santos y Hugo Chávez.

•  Santos se ha reunido varias veces con Chávez, y ambos han prometido mejorar rápidamente los vínculos entre Colombia y Venezuela. Las relaciones entre ambos países eran abiertamente hostiles durante la presidencia de Uribe, en parte porque el ex presidente colombiano había condenado repetidamente el apoyo clandestino de Venezuela a la guerrilla colombiana de las FARC

•  Satisfaciendo los deseos de Chávez, Santos anunció recientemente que extraditará a Venezuela –y no a Estados Unidos– al capo del narcotráfico venezolano Walid Makled. Tanto Venezuela como Estados Unidos han pedido la extradición de Makled, quien ha declarado que altos funcionarios del gobierno venezolano protegían sus operaciones de narcotráfico. Chávez quiere a Makled en Venezuela para mantenerlo callado, o presionarlo para que cambie su testimonio.

•  El gobierno de Santos no tiene planes inmediatos de someter al Congreso colombiano una nueva ley que autorice la presencia de tropas estadounidenses en bases militares colombianas, según funcionarios colombianos. El acuerdo militar colombiano-estadounidense del 2009 que permitía esa presencia fue recientemente invalidado por un tribunal de Colombia.

•  En los próximos meses, Santos espera concretar acuerdos de libre comercio con Canadá y la Unión Europea. El acuerdo de libre comercio del 2004 entre Colombia y Estados Unidos aún no ha sido ratificado por el Congreso estadounidense.

Lo que se dice en Washington y Bogotá

Carl Meacham, un alto asesor del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, me señaló que la falta de ratificación del tratado por parte de Estados Unidos “ha llevado a Colombia a buscar otras opciones. Definitivamente, el país se está alejando de Estados Unidos”.

El diputado Connie Mack, un republicano conservador que se convertirá próximamente en presidente del subcomité del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, me admitió que “hay muchas preocupaciones” sobre Colombia en el Congreso. Sin embargo, agregó, no estoy en condiciones de decir que el país se está alejando de Estados Unidos”.

Curioso por saber cuáles son los planes de Santos en política exterior, hablé con varios colombianos que están muy próximos al nuevo presidente. La mayoría de ellos dijeron que hay un cambio en Colombia, motivado principalmente por la falta de ratificación del acuerdo comercial por parte de Washington, pese a los numerosos gestos de buena voluntad de Colombia.

En los últimos años, Colombia ha aceptado la presencia de tropas estadounidenses en sus bases militares, ha enviado agentes policiales y funcionarios antidroga colombianos a Afganistán para prestar apoyo a las tropas estadounidenses, y ha votado junto con Estados Unidos en casi todos los temas en las Naciones Unidas. Y sin embargo, no ha habido una respuesta positiva de Washington sobre el acuerdo de libre comercio, me dijeron.

Los estrechos vínculos del presidente Barack Obama con los sindicatos estadounidenses que se oponen al libre comercio le han impedido a la Casa Blanca invertir un mayor capital político en lograr la ratificación del tratado en el Congreso, agregaron.

Enrique Santos Calderón, el hasta hace poco director y columnista del influyente periódico colombiano El Tiempo, y hermano del presidente de Colombia, me dijo esta semana que “Los colombianos están un poco decepcionados con Estados Unidos”. Agregó que “existe la sensación de que debemos poner un poco más de distancia, y dejar de hacer favores unilaterales que no tienen reciprocidad”.

Mi opinión: El nuevo presidente colombiano se está acercando a Chávez primordialmente por motivos económicos. Venezuela es uno de los mayores mercados para las exportaciones colombianas, y las tensiones entre los dos países en los últimos años habían perjudicado seriamente a los exportadores colombianos.

Además, Santos también está usando su luna de miel con Chávez como estrategia de negociación para lograr que Washington se ponga las pilas para ratificar el acuerdo de libre comercio. Como la política de Uribe no logró resultados, Santos está probando otra.

Conozco a Santos desde hace muchos años, y nunca me olvido de que uno de sus hobbies favoritos es jugar al póker. Como buen jugador de póker, está manteniendo a todo el mundo en la incertidumbre, incluyendo a sus amigos estadounidenses. Ante la inacción de Washington, es difícil culparlo.

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