Cambio climático

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com

Las lluvias inesperadas y tormentosas que nos dejó noviembre causaron grandes daños en casi toda la geografía nacional, con saldo de muertes, inundaciones, pérdida de viviendas, colapso de vías, toda una serie de calamidades frente a las cuales nadie puede ser indiferente. Esos desastres naturales nos obligan a pensar seriamente en los cambios drásticos que ha experimentado el planeta por los abusos e inconsciencia del hombre en su relación con el medio ambiente.

Pensando a futuro, el problema no es si los gobiernos poseen recursos para afrontar las tragedias o si son diligentes en esas tareas, lo importante son las acciones que se tomen para frenar los bruscos cambios que presenta el clima y minimizar las consecuencias de las alteraciones que ha sufrido la naturaleza en los últimos años.

La tarea no es fácil pues depende de la voluntad de los países más poderosos del mundo. Los esfuerzos para detener el cambio climático vienen de años atrás. Naciones Unidas organizó en 1992 la Cumbre de la Tierra en Rio de Janeiro y a lo largo de estos años se han efectuado otras reuniones para buscar soluciones. En estos días en Cancún, México, se realiza una cumbre sobre el cambio climático, donde se espera no repetir el fracaso de la cumbre de Copenhague en 2009, reunión en la que los países desarrollados no pudieron imponer sus caprichos y se alzaron las voces de los más débiles exigiendo un compromiso mayor con el planeta y el cumplimiento de los acuerdos internacionales.

En las preliminares de Cancún es notorio el forcejeo de los representantes de Estados Unidos y China, los dos países que generan más contaminación en el mundo, ellos suman el 40% de las emisiones totales de los gases de efecto invernadero y hasta el momento se oponen a toda obligación jurídicamente vinculante en materia de reducción. Igualmente, evaden los pedimentos de los países en desarrollo en cuanto a ayuda financiera a las naciones pobres, supresión de los combustibles fósiles, reparación y compensación a los países del Sur por la deuda climática  y los delitos ambientales de los países del Norte, entre otras cosas.

Una de las cuestiones que más preocupa a los países en desarrollo es la falta de atención a un eventual segundo período de compromisos bajo el Protocolo de Kioto cuya primera etapa expira a finales de 2012. Ante la dificultad para concluir un nuevo tratado vinculante, Estados Unidos y China insisten en conservar el único instrumento legal existente.

En Cancún los países en desarrollo darán otra vez la pelea por el futuro de la humanidad, pues el desequilibrio del sistema climático genera episodios extremos de calor y lluvias, ciclones, huracanes, inundaciones y sequías, escasez de agua potable, aumento del nivel del mar, pérdida de tierras productivas, todo lo cual se traduce en crisis alimentarias, hambrunas, enfermedades, muertes, extinción de ecosistemas y desplazamientos humanos.

 
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