El peligroso asedio a las ONG


Marcos R. Carrillo P.
mrcarrillop@gmail.com

El acoso del gobierno a las ONG no es gratuito ni coyuntural, es inherente al sistema que se pretende imponer en Venezuela. Como en todo sistema totalitario, la finalidad del Gobierno es la de asfixiar cualquier espacio de participación que no esté absolutamente subordinado a su designio. Es por ello que la han emprendido contra las instituciones, los partidos políticos, las universidades y ahora contra una iluminada forma de participación ciudadana.

Las ONG cumplen una importante función en la sociedad contemporánea pues son agentes independientes de control del poder político y promotores de beneficios sociales. Un gobierno que ha logrado someter a todos los demás poderes públicos, para evitar el sistema de balances y controles propio de la democracia, no puede permitir que existan organizaciones que velen por la transparencia en la administración o por justicia en los tribunales y las cárceles. Ese pequeño resquicio de decencia e independencia es una hebra por la que se puede deshilachar el control total que se están procurando.

Las organizaciones de beneficio social tampoco pueden ser aceptadas por el sistema simplemente porque en lugar de entenderlas como cooperadores en la consecución de los fines del Estado, las ven como peligrosas fórmulas de competencia que están en capacidad de dejar en evidencia la absoluta incapacidad del gobierno en materias como salud, educación o asistencia social.

El argumento esgrimido por el Gobierno (entiéndase Ejecutivo, Legislativo e inclusive el Judicial) para la intervención de las organizaciones es que sólo controlarán a aquellas que tengan objetivos políticos. Esto es una afirmación perversa y antidemocrática en sí misma; pero, además, es una inmensa mentira. En el momento que instituciones como Fe y Alegría, los Criollitos, o cualquier otra organización benéfica empiecen a dejar aún en más clara evidencia el colapso de los servicios, pasarán a ser consideradas políticamente incorrectas y, por lo tanto, serán perseguidas en el mismo plano que ya lo hacen -y que intensificarán- con Espacio Público, el observatorio venezolano de prisiones o Cofavic.

Un gobierno declaradamente de izquierda extrema, abiertamente sometido a Cuba, de corte militarista no puede entender la sociedad sino como un orden subordinado en el que la libertad individual y el control institucional están, por definición, descartados. Es la abolición de estos principios democráticos el verdadero fin del asedio a las ONG.

@eluniversal

 
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