Lumpias a la cubana


José Gómez Febres
gomezfebres@gmail.com

Recientemente el presidente de Cuba, Raúl Castro, puso en circulación un documento que a todas luces debe considerarse histórico. Se trata de los lineamientos de la política económica y social que serán considerados por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) a celebrarse en la segunda quincena de abril próximo.

Es una verdadera “revolución en la revolución”, sus consecuencias son impredecibles porque tendrán impacto sobre toda América Latina. La influencia del “camino” chino y vietnamita parece evidente[i]. Comenzando por la toma de posición contra el igualitarismo en cualquiera de sus facetas con la que abren la exposición: “En la política económica que se propone está presente que el socialismo es igualdad de derechos e igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, no igualitarismo. El trabajo es a la vez un derecho y un deber, motivo de realización personal para cada ciudadano, y deberá ser remunerado conforme a su cantidad y calidad”. Se trata de una carga explosiva contra venerables utopías características del infantilismo de izquierda siempre contraria a percibir las limitaciones de la realidad y a sobrestimar el papel de la voluntad. Es por supuesto un acercamiento a las consecuencias económicas de las motivaciones humanas.

Se declara la intención de alejar la presencia del Gobierno del funcionamiento ordinario de las organizaciones económicas productivas al enfatizar en los mecanismos económicos-financieros versus los controles administrativos: “El control de la gestión empresarial se basará principalmente en mecanismos económico-financieros, en lugar de mecanismos administrativos, suprimiendo la carga actual de controles a realizar en las empresas”.

Tantas novedades requieren más espacio.

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* Y la renuncia definitiva al modelo estatista que por 50 años predicó Cuba

 
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