ME LLAMO ALMOINA

Manuel Felipe Sierra

FABULA COTIDIANA
MANUEL FELIPE SIERRA
manuelfsierra@yahoo.com

José Almoina llegó a Santo Domingo el 4 de noviembre de 1939 a bordo del vapor Flandre. Venía en  la diáspora republicana desatada por la victoria del franquismo en España. Meses después se hizo profesor de la Escuela Diplomática y Consultor de la Secretaria de Estado. Ya en 1942 es preceptor de “Ramfis” Trujillo, el hijo preferido de Rafael Leonidas Trujillo y quien años después exhibiría como trofeo su colección de virginidades deshechas. Sin pérdida de tiempo, imparte lecciones en  la Universidad de Santo Domingo y no tarda en obtener la ciudadanía dominicana; y en 1945 pasa  a ejercer la secretaría particular del dictador.

Pocos como él intimaron con Trujillo, conocieron sus secretos, su grotesca melagomía, sus bajos instintos, su locura sexual y su desmesurada afición por la muerte ajena. Tanta fue la química entre ambos que a petición de Trujillo le escribió a María Martínez, entonces su esposa, dos libros banales: Meditaciones Morales y Falsa Amistad. Las publicaciones le abrieron a la dama los espacios de la cultura en una sociedad rendida ante un poder sin límites. Polígrafo de nacimiento, Almoina al mismo tiempo publicaba dos libros de reflexión: La biblioteca erasmista de Diego Méndez y Rumbos heterodoxos de México.

En junio de 1947 se marchó a México. Nunca estuvieron claras las razones de su viaje, aunque siguió manteniendo una relación directa con el tirano. Allí se dedicó a la docencia y trabajó en una editorial. Su bibliografía se amplió con La póstuma peripecia de Goya, una edición anotada de La regla cristiana breve, de Fray Juan de Zumárraga; un libro sobre Salvador Díaz Mirón y su poética, varios folletos y numerosas traducciones del francés.

En octubre de 1950 publica en Buenos Aires Yo fui secretario de Trujillo, un libro laudatorio que cuenta sus vivencias al lado del dictador. La obra buscaba  obviamente contrarrestar los efectos que en la opinión continental causaba un corrosivo panfleto publicado en Guatemala con la firma de Gregorio Bustamante: Una satrapía en el Caribe.

El libro de Bustamante fue un suceso editorial. En toda América Latina se conocieron, a través de estas terribles crónicas las interioridades de una dictadura brutal, sanguinaria, sin antecedentes en un continente domesticado por las tiranías. Desde el origen turbio de su familia: “Cuentan los que le conocieron, a esta avorazada familia, que como Rafael no estuviese aún ducho en lo de robar ganado, merodeaba por las calles de San Cristóbal afanando cuanto podía, como hacerse de medallas, cadenitas, relojes, etc. Toda esa prendería menuda la entregaba en su casa y cuando su madre le preguntaba: “¿Qué traes ahí?”, él contestaba: “chapita”. De donde vino que lo apodaran Chapita”.

No escapa en las trágicas confidencias de Bustamante el enfermizo delirio del Generalísimo, como cuando en 1947 una ley dispuso cuál sería su uniforme: “una casaca con faldones de frac, de tela azul de vicuña cubierta de entorchados a realce de oro, con peso aproximado de unos diez o 12 kilos; el pantalón también con bandas de entorchados de oro y cubierto de plumajería diversa, como de guacamayo; un fajín con colgantes de oro y flecos  de lo mismo; la banda tricolor terminada en colgantes de oro y con el escudo de la República bordado en oro en el centro; un espadín que cuelga de un tahalí de oro; un bastón de Gran Mariscal y un bastón de mando, con borlas; guantes blancos de cabritilla y zapatos de charol con hebilla de oro”.

Una satrapía en el Caribe sirvió de fuente para La era de Trujillo, la obra de Jesús Galíndez, publicada en Santiago de Chile en 1956; y considerada como el más completo y concluyente estudio sobre era trujillista. Al igual que Almoina, Galíndez era exiliado español y luego se traslado a Estados Unidos donde habría trabajado para los servicios de inteligencia. La publicación del libro le costó que Trujillo lo hiciera secuestrar en Nueva York. Su policía  lo trajera a República Dominicana, lo obligara a comerse en su presencia página a página el contenido de la denuncia y que, luego ordenara su asesinato, en un dantesco episodio que ha sido plasmado en el cine y la novela.

Diez años después de la aparición del libro de Bustamante, y tras un laborioso trabajo de espionaje, Trujillo se convenció de que éste no existía y que  la obra que desnudó ante el mundo la podredumbre de su reinado había sido escrita por el preceptor de su hijo y su confidente durante dos años. El 4 de mayo de 1960 Almoina fue asesinado en una calle de Ciudad de México por pistoleros trujillistas. Al año, el 31 de mayo de 1961, un grupo armado dirigido por, José Tomás Díaz, su amigo de la infancia tendió una celada a la caravana del dictador. Esa noche frente a las olas del Malecón, Trujillo apago su último aliento cruzado por las balas.

Cincuenta años  después se revive el caso con varias publicaciones sobre la tiranía trujillista. El periodista gallego Xurxo Martínez Crespo publica la biografía del escritor asesinado con el titulo de “Exilio. Dominicana. México”; y otros textos salen en España sobre el tema. También debieron pasar varias décadas para que Una satrapía en el Caribe llegara a las librerías dominicanas con el nombre de José Almoina, su verdadero autor. Nadie sabe para quién escribe.

 
Top