LA OCUPACIÓN CUBANA DE VENEZUELA *

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos
eburgos@orange.fr

El castrismo lleva medio siglo tratando de establecer cabeceras de puente en América Latina e iniciar la guerra civil latinoamericana.  Con las últimas denuncias de WikiLeaks, ha quedado mundialmente develada la situación de Venezuela, entregada por su propio gobierno a tropas de ocupación cubanas, que encarnan el proyecto de extender la guerra civil a todo el continente, utilizando a Venezuela como cabecera de puente.

La cabecera de puente

La parte que le corresponde a Venezuela de los documentos hechos públicos por Wikileaks tiene una importancia capital porque ya nadie podrá callar o escudarse en la neutralidad ante un hecho flagrante que desde hace años hemos venido denunciando en estas páginas y que tanto académicos como responsables políticos, bien han ignorado o minimizado: Se trata de la presencia masiva de personal militar y de los servicios de inteligencia cubanos en Venezuela.  En términos reales, se trata de un país ocupado militarmente, gracias a la complicidad del propio gobierno nacional.

La verdadera naturaleza del gobierno de Venezuela es parte de un dispositivo de guerra civil continental a la que están sometidos los países de América Latina desde la llegada de Fidel Castro al poder.  Los intentos de Cuba de contar con una cabecera de puente desde donde irradiar su visión hacia el continente y lograr la derrota de la democracia, fue un objetivo que desde siempre se propuso La Habana y por el que Castro ha obrado laboriosamente desde hace medio siglo, habiendo logrado hasta ahora penetrar en todos los estamentos sociales y políticos del conjunto de los países latinoamericanos.  Pero había fracasado en su intento de contar con una cabecera de puente que le permitiera hacerse de un enclave desde donde operar y desplegar un verdadero operativo de ocupación, hasta que la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela, le entregó para ese efecto el territorio nacional.

El papel de la cabecera de puente es apoderarse de una zona reducida, ir progresando hasta formar un enclave a partir del cual las fuerzas invasoras amplían su radio de acción hasta apoderarse de todo el territorio.  Fue el objetivo buscado por el Che Guevara en Bolivia y también el que intentaron los servicios cubanos en Chile durante el gobierno de Allende.  Venezuela, además de mantener financieramente a la oligarquía castrista, se ha convertido en esa cabecera de puente tan deseada por La Habana para establecer un dispositivo político-militar destinado a expandir el poder castrista sobre la totalidad del continente.

Realidades y factores subyacentes

Si nos remitimos a los dos conflictos bélicos que enfrentó Europa de 1914 a 1945 y que los historiadores consideran como parte de una guerra civil europea que comienza con la de 1914, la cual tuvo las características de un conflicto clásico entre grandes potencias por la hegemonía continental, pero continuó en 1917 con el enfrentamiento entre revolución y contrarrevolución, culminando con la de 1941, que significó el enfrentamiento de dos visiones del mundo antagónicas: del nazi fascismo contra la democracia liberal y luego del fascismo contra el comunismo, advertimos que el desarrollo del conflicto europeo presentó rasgos de gran complejidad en el que se incertaron distintos conflictos a la vez.

En cambio la guerra civil latinoamericana que propugna el castrismo, cuya primera manifestación simbólica tuvo lugar el 23 de enero de 1960, con la visita de Fidel Castro a Caracas, es una guerra de carácter ante todo ideológico, en la que se disputan dos visiones del mundo: una visión totalitaria, que se inscribe en la tradición latinoamericana del “gendarme necesario” contra una visión democrática liberal.  No es tanto un enfrentamiento entre comunismo y anti comunismo como suele afirmarse, visión que suele distorsionar la realidad.  El cuadro ideológico parece simple, sin embargo, tiene una cierta complejidad: en ambos campos están presentes posturas o creencias consideradas a priori como divergentes.  El campo totalitario está atravesado por corrientes que se proclaman del marxismo y otras que son abiertamente fascistas aunque no lo admitan; algunos de sus actores pueden combinar ambas características.  En el campo democrático, coexisten sensibilidades conservadoras, centristas y de izquierda.

Revelaciones que obligan a una definición

Con el propósito continental que se marcó el castrismo como objetivo para frenar el avance de la democracia, éste ha contado con la colaboración de sectores nacionales que organizaron focos guerrilleros durante los años sesenta y setenta.  Luego, amparándose de las nuevas tecnologías de comunicación, han logrado perforar las herramientas de la democracia y ponerlas a su servicio: El voto electrónico y la manipulación mediática han sido sus principales armas.  Gracias a ello, cuenta hoy el castrismo con un gobierno fuertemente apuntalados en el poder, logrando poner a su entero servicio el aparato del Estado para darle el tiro de gracia a los avances democráticos.

Venezuela y Bolivia son dos casos bandera.  Ambos constituyen una cabecera de puente, que por su disposición ya toman la forma de una tenaza en la zona andina y todo ello en un panorama huérfano de verdaderos estadistas en los países con gobiernos que no se han adherido al proyecto cubano-venezolano.  Ninguno de los actuales mandatarios se ve con capacidad de enfrentar el proyecto dirigido a asesinar la democracia.

Las Fuerzas Armadas Venezolanas que habían enfrentado exitosamente el castrismo, hoy se pliegan al modelo cubano, al percatarse de que el castrismo es ante todo un proyecto militar, capaz de convertir en realidad el sueño de entregarle al ejército el poder total ( militar, político, económico) esquema que a los civiles, considerados como usurpadores, les dejaría una única opción, la de doblegarse ante el poder castrense.

¿Qué opción escogerán los demócratas venezolanos ante lo que – luego de los Wikileaks- ya no pueden seguir actuando como si no lo supieran? ¿Cuál será la postura que adoptarán los líderes políticos ante la ocupación flagrante del país por fuerzas militares que defienden intereses contrarios a los nacionales? Un líder político con ambiciones de poder, debe tener como tarea, ante todo, velar por los intereses de su país.

Las revelaciones no sólo han puesto en aprieto al gobierno de EE.UU, sino a los demócratas de Venezuela también.


* Título original: Ocupación cubana probada y comprobada

 
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