Caridad con el país

Luis Eduardo Muro
muro97@cantv.net

Los planes de construcción de viviendas del Ejecutivo se han quedado en pura palabrería

En el país existe un déficit habitacional que se ubica en 2.000.000 de viviendas. A esto hay que sumarle un requerimiento adicional de 80.000 viviendas anuales por el crecimiento de la población.

Lamentablemente, los planes de construcción de viviendas del Ejecutivo Nacional se han quedado en pura palabrería. Se prometieron hasta 200.000 viviendas por año, pero el Gobierno, en once años de gestión, no ha llegado ni a un promedio de 30.000 viviendas anuales.

Ahora se le suman los problemas causados por las lluvias. Miles de damnificados en todo el país, y no hay nada que ofrecer. No hay viviendas listas, ni en proceso de construcción. Se sigue prometiendo y ¿quién se lo cree?

Las “soluciones” que toma el Gobierno crean más problemas. Se ocupan “temporalmente” escuelas y vienen las preguntas: ¿cuándo devolverán las escuelas a los estudiantes?, ¿qué alternativas está generando actualmente el Gobierno para la reubicación de las personas?

El Ejecutivo decidió la ocupación de algunos hoteles y residencias turísticas. Esto trae más preguntas: ¿el Gobierno cubrirá los costos del hospedaje y mantenimiento?, ¿cuándo se hará la reubicación definitiva?, ¿qué pasará con las personas que trabajan y viven del turismo?

Hay que acabar con la regaladera de recursos al extranjero (descuentos y financiamientos especiales en las ventas de petróleo) y eliminar los gastos innecesarios como las compras de armamentos. ¡La caridad empieza por casa!

Toda familia venezolana tiene derecho a adquirir una vivienda digna.

Paradójicamente, un ambicioso programa de 200.000 viviendas al año (cantidad nunca alcanzada en el país), es solo un comienzo.

Doscientas mil viviendas anuales condena a la población a seguir sufriendo el problema habitacional por 17 años más.

NO SE PUEDE SEGUIR PROMETIENDO, HAY QUE CUMPLIR.

 
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