El poder desde un helicóptero


Francisco Olivares
folivares@eluniversal.com

Encaramado en un helicóptero y megáfono en mano comenzó a ofrecer de todo a los afectados

Mientras celebraba el fracasado golpe de Estado del 27 de febrero y ascendía a general en jefe a su gran aliado militar, ya desde los cerros de Caracas y varias regiones del país, líderes locales y autoridades gritaban auxilio y demandaban que se declarara el estado de emergencia por las lluvias.

Ya para ese momento varias poblaciones estaban bajo las aguas y los damnificados se contaban por miles. Alguien del entorno habría alertado al “Presidente comandante” que debía ponerse al frente de este nuevo drama nacional y dejar a un lado, momentáneamente, los temas del poder. En todo caso, ponerse al frente de los afectados es una manera de mantener la conexión con el pueblo excluido.

De allí en adelante se vio a Hugo Chávez aparecer a distintas horas y sin descanso en las regiones afectadas. Encaramado en un helicóptero y megáfono en mano comenzó a ofrecer de todo a los afectados, incluyendo las pocas viviendas construidas por el Gobierno y las de particulares también.

El arma más poderosa para contrarrestar los malos efectos de la tragedia sería ofrecer viviendas para todos, equipamiento para los nuevos hogares y bonos, a la par de acusar a los ricos de malvados e insensibles, desligándose de cualquier señalamiento que le atribuya responsabilidad por no tener mecanismos de prevención.

La obsesión por el poder ha acompañado a Chávez todos estos años. Y en situaciones de crisis como la que se ha vivido, el egocentrismo cobra mayor relevancia.

Por eso, en lugar de convocar a una suerte de “sala de crisis” como lo hizo el presidente Santos, donde concurren los mejores expertos y las autoridades en las diversas materias, para elaborar planes eficientes, el Presidente sale en campaña, se declara jefe de una supuesta rebelión popular y coordina la tragedia desde los cielos.

Así convoca al Ejército para que tome tierras, fincas, hoteles y hasta el pobre Ávila, emitiendo decretos de emergencia: ¡Mándenme el helicóptero! ¡Tráiganme el Tiuna! ¡Vamos a Ciudad Caribia! Y así en medio de la noche, edecanes, ministros y equipos con cámaras de TV, son arrastrados con la marea presidencial por las trochas, solo transitables en vehículos cuatro por cuatro, para llegar en medio de la oscuridad al complejo habitacional iniciado hace 4 años y en el que solo se han levantado 600 viviendas. Pero allí, aún sin acometidas, sin electricidad y sin vías de comunicación, se ofrece un nuevo mundo en el que todos los damnificados serán reivindicados. Ya no será para el 2011 como se había prometido, ¿tal vez para el 2012? Seguro para el 2030 será nuevamente inaugurado por él, coincidiendo con el inicio de una nueva contienda por el poder.

 
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