NAVIDAD DAMNIFICADA

Charito Rojas

Charito Rojas

Mientras Venezuela chapotea en la inundación, el Comandante sigue lanzando carnadas al odio que viene corroyendo los cimientos de la paz y la prosperidad nacional

“¿Saben cuál es la causa de las penurias que el pueblo ha vivido? El capitalismo, que le quitó al pueblo todo. La burguesía le quitó al pueblo todo. Por eso el único camino para la liberación y la felicidad del pueblo es el socialismo”. Hugo Chávez en el Núcleo Endógeno de damnificados Fabricio Ojeda, 2 de diciembre de 2010.

Mientras Venezuela chapotea en la inundación, el Comandante sigue lanzando carnadas al odio que viene corroyendo los cimientos de la paz y la prosperidad nacional. El mensaje es canalla: se exculpa absolutamente de la responsabilidad de lo que ocurre con las lluvias en el país al tiempo que azuza la jauría contra quienes ninguna culpa tienen en la situación de pobreza y desamparo gubernamental que apadrina a los miles de damnificados.

¡Una pita para los escuálidos que dicen que yo tengo la culpa!, pide en su claro intento por distraer la atención con acciones populistas y besuqueos a bebés. “Me pongo al frente de esta operación para darles a todas las familias que lo necesiten, su vivienda digna en terreno seguro cueste lo que cueste”, dijo comprometiéndose a entregar para el mes de febrero más de 900 viviendas en el área interna de Fuerte Tiuna y para junio de 2011 otras 3.600 casas para los afectados por lluvias. Que le crean quienes todavía tienen la ingenuidad, brutalidad, masoquismo o sevicia de seguir en la ruta roja de la mentira. Para muestra un botón: la Ciudad Caribia, en los pies del Parque Nacional El Avila, del lado de Vargas, comenzó a construirse en el año 2007, es un proyecto de 20.000 apartamentos de 72 metros, que según el Comandante iban a entregar 2.500 por año pero que hasta la fecha, casi cuatro años después, sólo un par de bloques han sido asignados bajo la modalidad cubana: es tuyo mientras vivas allí. Así, se anula el derecho de propiedad al no poder alquilar ni vender la vivienda, se anula el legítimo deseo de mejorar ya que el apartamento no puede darse como parte de pago de uno mejor y lo que tienen los “propietarios” es una propiedad comunal, que pierden al mudarse del sitio.

Aquí se necesita más de dos millones de Palacios de Miraflores para alojar a los venezolanos que no poseen vivienda digna, que viven arrimados, que no tienen ni para pagar un alquiler, que construyen ranchos en zonas de riesgo, que llevan años refugiados en galpones y carpas. Venezuela está en emergencia desde mucho antes del deslave de Vargas, que arrojó a más de un millón de personas a la calle. Todavía recordamos la oferta de Caldera y sus cien mil casitas por año, eso fue hace cuarenta años. Lo cual habla de la necesidad de vivienda que año a año se ha hecho más urgente y que bajo el mandato chavista toma dimensiones de drama nacional. La necesidad se ha acumulado con un gobierno que desalienta la inversión, que cierra fuentes de trabajo, que se niega a trabajar en conjunto con el sector construcción, único que pueden hacer posible el milagro tan ansiado de “viviendas dignas para todos”.

El presupuesto mil millonario del país se ha gastado en una revolución tragicómica que a todas luces no tiene como prioridad el bienestar de los venezolanos. Millonadas se han ido en misiones, que si bien pueden ser de ayuda, de ninguna manera son un plan consolidado de desarrollo de un gobierno serio. Venezuela ha ingresado recursos suficientes como para haber construido en conjunto con inversionistas privados, cientos de miles de unidades habitacionales. Pero en la lista de prioridades del gobierno mantener los gastos del régimen castrista o los caprichos de Zelaya, los negocios de Ortega y Ahmadinejad, el movimiento indigenista de Morales o las agallas de los Kirchner, es más importante que un proyecto de construcción nacional para el cual tuvimos recursos más que suficientes, así como para construir escuelas, hospitales y autopistas, pero aquí en Venezuela, no en Cuba ni en Bolivia.

Ahora estamos en emergencia y no hay presupuesto, preparación, personal ni planes para afrontar con eficiencia la situación. El responsable mayor se hace el tailandés ante la tragedia y opta por el camino fácil, el único que conoce: “Vénganse pa´ Miraflores, aquí les doy comida y misiones por un año, mientras les construyen su casa”. Pero los damnificados, que muchos de ellos tienen una larga experiencia como tales, saben que les mienten. Los damnificados de Vargas pueden decirlo con toda autoridad.

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