Otro compromiso incumplido *

Ronny Padrón
caballeropercival@hotmail.com

Porque llama la atención la actual situación de la lucha contra el tráfico y el consumo ilícitos de drogas a nivel planetario, en especial en América Latina. Los casos hoy días emblemáticos de Colombia, México y muy recientemente Brasil, marcan una pauta sobre la conducta de los Estados realmente comprometidos en tan importante disputa.

En los tres ejemplos mencionados se ha evidenciado un pleno despliegue de recursos, no solo estatales sino también de la sociedad en general en cada uno de esos países, en contra del tráfico y consumo ilícito de drogas, con miras a posibilitar el desarrollo de esas naciones, algo que les estaría negado en caso que predomine la cultura de la droga.

En medio de tan grande esfuerzo colectivo, resulta impactante el nivel de recursos empleados por los Estados a nivel de inteligencia organizada, fuerza policial e incluso militar, con saldos ciertamente cruentos habida cuenta el poderío dinerario de los carteles de la droga en cada uno de esos países, lo que les permite llegar al extremo presente de confrontaciones bélicas “equilibradas” contra el propio Estado nacional.

En ese escenario de guerra sin cuartel que se libra en América Latina, los funcionarios públicos civiles: jueces, políticos, fiscales entre otros, constituyen las frecuentes víctimas de la acción delictiva por parte de los carteles de la droga, en acciones cuyas características podemos calificar al menos como terroristas. Secuestros, homicidios colectivos, amenazas de muerte, son el coctel criminal ejecutado por estos traficantes, en reacción violenta contra una sociedad que repudia y confronta su vil comercio.

Venezuela

Pero en Venezuela el panorama es distinto. En nuestro país, desde hace 12 años sometido bajo un régimen socialista, son cada vez mayores las dudas del colectivo en relación al compromiso del Estado venezolano en la lucha mundial contra el tráfico y consumo ilícito de drogas. Son igualmente mayores los indicios colaterales que apuntan en esa misma dirección. Por una parte tenemos los índices de consumo ilícito de drogas. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), adscrita a la Organización de Naciones Unidas (ONU), reportó en su último informe un aumento del consumo de esta droga en Ecuador, Paraguay y Venezuela durante 2008.

Del antedicho incremento deriva a su vez el aumento en el número de venezolanos sometidos a rehabilitación por ese consumo. Si no bastara lo anterior, es inobjetable que la violencia homicida desatada en Venezuela los últimos años, tiene al tráfico y al consumo ilícito de drogas como uno de sus principales detonantes.

Mucho más de la mitad de los asesinatos ocurridos en Venezuela durante la última década, tienen a la droga como factor determinante en su comisión bien sea cuando constituyen el motivo de la violencia, verbigracia: las luchas armadas entre carteles de droga sobre todo en los sectores más empobrecidos de nuestras urbes, o bien como el elemento propiciador de esa violencia en virtud del consumo de estas sustancias por parte de la delincuencia.

A lo anterior debemos agregar que según el “Informe Mundial sobre las Drogas 2010”, de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC), Venezuela se consolida como el principal origen de cocaína hacia Europa, dato este corroborado por todas las agencias antidrogas de credibilidad internacional. Como colofón para describir el negativo desarrollo de la lucha antidrogas en Venezuela bajo el socialismo, apuntamos las graves denuncias, hoy día en etapa de investigación, dirigidas en contra de importantes funcionarios del socialismo en gobierno, civiles y militares, por su presunta vinculación con este vil comercio.

Lo anterior nos lleva a concluir que difícilmente Venezuela pueda librarse en el corto plazo de su propia confrontación violenta con el tráfico ilícito de drogas, una vez restauremos la Constitución y cuente el país con un Estado que asuma sin ambages esta guerra existencial. ORA y LABORA.

@eluniversal


* Título original: LA GUERRA ANTIDROGAS: OTRO INCUMPLIMIENTO SOCIALISTA

 
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