Wikileaks en Miraflores *


Fernando Luis Egaña

Fidel Castro escribe que lo de Wikileaks es un escándalo colosal. Y de seguro que al afirmarlo no estaría pensando en los cables que se refieren al grado de control que la revolución cubana tiene sobre su par venezolana. De eso comenta muy poco el prolijo comandante.

Y es que según la documentación estadounidense revelada al respecto, las manos de los hermanos Castro Ruz están en todas las masas gubernativas de nuestro país, comenzando por las operaciones básicas en el centro del poder o el palacio de Miraflores. En cualquier caso se confirma o reitera una realidad relativamente conocida.

Pero ni de lejos en su completa dimensión. Por ello, ojalá y el equipo de Julian Paul Assange contara con informantes en las entrañas del “alto gobierno” nacional. Y quién quita que sea así, porque lo que saldría a la luz de seguro que dejaría boquiabiertos a la abrumadora mayoría de los venezolanos, incluyendo a buena parte de los partidarios rojos.

A lo mejor la satrapía quedaría tan al descubierto, como cuando se dieron a conocer las video-grabaciones de Montesinos al final del fujimorato. Se presume, por ende, que el grueso de la información sobre las imbricaciones políticas, militares y financieras entre el Estado cubano y el venezolano, no conoce el espacio público. Si ello ocurriera, ¿en dónde quedaría la retórica nacionalista y soberana?

Hasta ahora Wikileaks se ha concentrado en publicar data confidencial o reservada del Departamento de Defensa y del Departamento de Estado de EEUU, pero bien podría ampliar su radio de acción a otros gobiernos, y no sólo a grandes y comprometidas corporaciones privadas, tal y como se viene anunciado.

No debe ser tan complicada la tarea, en particular porque en los más encumbrados niveles de poder, siempre hay quien esté dispuesto a suministrar material por debajo de cuerda. Y el saco de gatos de la “revolución bolivarista” no debe ser la excepción, sino acaso todo lo contrario. Candidatos a wiki-informantes no deberían faltar entre los caídos o menospreciados del entorno principal.

En medio de la opacidad informativa que tipifica su proceder, sería justo que la población en verdad conociera, por ejemplo, cuáles son los alcances de los nexos oficiales con otros gobiernos y con grupos políticos legales e irregulares del extranjero….

Pero además, a cuánto monta la transferencia de recursos nacionales al financiamiento político foráneo, y sobre todo cuál es la dimensión de la dependencia vernácula a las directrices y operaciones del Estado cubano. En pocas palabras, cómo se traduce en el pormenor documentado de los hechos la aseveración de Raúl Castro sobre que “Venezuela y Cuba son la misma cosa”.

El Wikileaks miraflorino no tendría desperdicio y contribuiría a calibrar la estafa continuada y onerosa a la que ha sido sometida la nación venezolana por el régimen imperante.

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* El antetítulo es nuestro

 
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