Derretir los polos

REPIQUE

Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com

Con lo ocurrido en la instalación de la nueva Asamblea Nacional es fácil predecir el tipo de debates que se desarrollarán en este período parlamentario y, lo más importante, cuál será el resultado de esas deliberaciones o mejor dicho, encontronazos, entre la derecha opositora y los defensores del gobierno chavista.

Presenciaremos un torneo de acusaciones e insultos de parte y parte, con diputados habilidosos, pico e` plata, demostrando sus cualidades oratorias micrófono en mano. Poco importará lo que digan, si la intervención tiene fundamento, lógica y sentido común o si las propuestas son anticonstitucionales, extemporáneas, irracionales o insólitas, lo que privará será la altisonancia, la irreverencia, las acciones destinadas a buscar el mejor impacto en los medios de comunicación. Simplemente un show mediático, un circo para evadir el debate sincero, efectivo y necesario para resolver en el menor tiempo posible los grandes problemas que aquejan a los venezolanos.

La realidad quedará en un segundo plano mientras los protagonistas de la escena prediseñada nos presentarán los episodios más inesperados en la historia del parlamento nacional, resaltados y publicitados al máximo por los medios de comunicación, como positivos o negativos, de acuerdo a la tendencia de esos medios, con lo que se seguirá con ese empeño de presentar un país falsamente polarizado, situación que beneficia a chavistas y opositores de derecha, pero no a la mayoría de los que habitamos este territorio.

Cierto que la Asamblea Nacional es el centro político por excelencia de la vida nacional, sin embargo en estos momentos allí no tendrá cabida el debate que reclama el país con participación de todos los sectores, sin excepción. Con un Presidente dotado de una Ley Habilitante, esa Asamblea Nacional sólo servirá de marco para que la mayoría chavista, con el circo mediático de fondo, siga imponiendo a diestra y siniestra normas, reglamentos y leyes que convengan a su proyecto político. La derecha oposicionista, oposición que hasta pareciera concertada, cumplirá su papel como elemento de entretenimiento en cada sesión, pues lamentablemente no tiene un proyecto de país serio, sustentado en programas y políticas viables.

Para quien le duela el país, para quien tenga claro el espejismo de un Poder Popular chavista que no puede ser poder ni popular cuando no incluye por igual a todos los sectores del pueblo venezolano y para quien no tenga dudas del fracaso de las políticas de los gobiernos de derecha en décadas pasadas, el cambio hay que buscarlo, construirlo, en las comunidades, en los sectores populares, donde todos participen en igualdad de condiciones. Allí está la verdadera fuerza popular para salirle al paso a esa polarización creada por chavistas y derecha opositora que quiere adueñarse del debate nacional. Ese calor popular será el mejor combustible para derretir los falsos polos.

 
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