Espejos rotos

Ruth Capriles

Ruth Capriles
ruthcapriles@yahoo.com

El hechizo se ha disuelto. El continente entero se ríe del chiste. Las venas abiertas resultaron ser las de Venezuela, desangrada en la construcción de otras sociedades por un delirio hegemónico, insensato, anacrónico. ¿Quién se engañaba? Los países no se engañan con las dádivas del petróleo venezolano; no pueden ser controlados por ellas. Simplemente agarran del tonto que se las ofrece creyendo convertirse en astro rey de un escenario demasiado complicado en el que resulta ser simple peón.

El chiste cae sobre todos nosotros, sin duda. Venezuela será progresivamente aislada del andén donde todos los demás toman el tren al futuro. Un futuro difícil, complicado, pero que será construido por aquellos dispuestos a permitir la creatividad, posible sólo en libertad y pluralidad.

La comedia ha terminado. Tres veces se levantó el dedito reprobador de la dama sonriente. Te pasaste, parecía decir; te saliste del camino democrático; estás fuera del ritmo de los tiempos.

Para nosotros empieza el drama que requerirá fortaleza, prudencia, entereza, persistencia y todas las virtudes cívicas que revelan liderazgos en tiempos difíciles. Todavía nos queda quebrar los espejos del liderazgo engañoso para entrar en el movimiento irresistible mediante el cual se desvanece el absurdo y se comienza a dar sentido a la vida ciudadana.

El coletazo de la fiera despreciada recaerá sobre nosotros y la vergüenza del ridículo de uno será de todos. Asumirla como tal, como responsabilidad colectiva por haber permitido que una patología diabólica se hiciese con el poder de todos, es actitud recomendable, pues es necesaria mucha humildad para no repetir el mismo error y mucha unión para resistir los embates. Que cada quien comprenda que no es uno, ni primero; que cada quien asuma el esfuerzo de servir y no de aprovechar y disfrutar una naturaleza pródiga que se agota. Que cada quien se sienta responsable en la defensa de su espacio que en realidad es común. Ahora, por fin, somos todos “Fuente Ovejuna, Señor”.

@eluniversal

 
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