LA TRANSICION

JESÚS HERAS –

Vivimos en un nuevo cuerpo, un nuevo cuerpo social, pero nuestra mente sigue atada a los patrones del pasado. Es hora de desprenderse. Es tiempo de transición.

Varios casos, extraídos de la vida cotidiana, nos ayudan a comprender mejor el dilema.

No sé si nuestros lectores han observado que, al hablar por teléfono, con frecuencia comenzamos por decir donde estamos o por preguntarle al interlocutor donde está. Lo hacemos incluso, al comunicarnos de celular a celular, sin advertir que con la telefonía celular, las comunicaciones punto a punto fueron sustituidas por la comunicación persona a persona. Es tiempo de transición.

Otro fenómeno interesante tiene que ver con la evolución de las redes sociales. El común de la gente sigue pensando que la televisión es el mecanismo más efectivo de comunicación. Sin embargo, recientes estadísticas norteamericanas revelan que su gente dedica mucho más tiempo a la computadora que viendo televisión. Y buena parte de esas horas, las reserva para interactuar en las redes sociales, YouTube, Twitter, Facebook… o visitando a Google o cualquier otro Buscador.

El fenómeno de Facebook es particularmente interesante porque con 500 millones de usuarios tiene una cobertura muchísimo mayor a la de cualquier televisora. Tanto, que las grandes corporaciones comienzan a moverse con decisión hacia las redes sociales, tanto para conocer los patrones de conducta de los consumidores, como para hacer propaganda, sustrayendo esos montos de lo que antes invertían en televisión. Es tiempo de transición.

Otro adelanto tecnológico interesante, vinculado parcialmente a la data que capturan las redes sociales, se denomina “profiling”, y tiene que ver con estudios para determinar el perfil de conducta de cada persona y así anticiparse a su reacción frente a diferentes circunstancias. El método es tan efectivo, que Israel lo utiliza para determinar de antemano que personas pueden abordar un avión sin peligro alguno, y cuales deben ser sometidas a un cacheo físico o a una revisión más profunda.

La revolución tecnológica está desmontando aceleradamente todo el andamiaje cultural que heredamos de la Era Industrial y los hábitos y creencias que lo acompañaron. Ello abarca por supuesto, al mundo político. Vivimos en tiempos de transición. China, por ejemplo, utiliza el capitalismo como herramienta del poder Comunista. Pero hay excepciones. Venezuela, a contramarcha, trata de eliminar todo vestigio de capitalismo, para instaurar en Venezuela un régimen que sólo cincuenta años atrás, y en países sin una larga experiencia democrática, podría haber subsistido.

El resultado de vivir en el mundo del futuro, pero con la mente en el pasado, y en el caso de Hugo Chávez, del lejano pasado, comienza a reflejarse en el dramático deterioro de su gobierno. Tanto, que mientras hasta hace poco, eran los opositores quienes tenían su plan “B”, hoy son los chavistas quienes mandan a sus hijos a estudiar en el exterior o toman la iniciativa de comprar afuera una segunda vivienda… para el caso de que la experiencia bolivariana en definitiva fracase. Es tiempo de transición.

¿Tendrá Castro también su Plan B?

 
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