Oro parece, plata no es.

Luis Cisneros Cróquer

Tiempo Confidencial

Luis Cisneros Cróquer.
nirguayork48@hotmail.com

Con el mejor saludo de año nuevo y renovado optimismo acerca del final de este drama nacional, iniciamos estas entregas en ABC, con la seguridad de que con ello, de alguna manera, contribuimos al esclarecimiento de las complejas situaciones que reinan en el escenario nacional.

Oportuno es recordar cosas de la niñez que no han perdido aplicación. Como aquellos versos populares que se referían a cosas de la cotidianidad y de la humildad de nuestras familias. Y se recitaba: “Oro parece, plata no es”. La realidad presente y futura nos coloca con los pies firmes en el suelo y el corazón dirigido hacia los cielos, porque además de las lluvias inclementes sobre el sur del Lago de Maracaibo, el gobierno nacional está apropiándose de las tierras que por años fueron saneadas por sus ocupantes, virtuosos promotores que las convirtieron en espacios para la producción de leche, de carne y de plátanos.

Así que de oro parece la revolución, el valor de la plata se ha desaparecido con sus consecutivas devaluacionesy plátanos no habrá porque las aguas han devastado y lo que queda, según se dice- será entregado a una empresa rusa-venezolana, para que los plátanos sean consumidos por los rusos junto al vodka de siempre.

Decía un político cubano que lo bueno de la situación era lo malo que se estaba poniendo. No se si ello será aplicable a Venezuela, pero mientras las economías de las demás naciones latinoamericanas terminaban el 2010 con un saludable 4,2 % de expansión, la economía venezolana decrecía por segundo año consecutivo, y por su parte el Banco Central, órgano del gobierno, informaba que la inflación anual de nuevo rondaba el 30 %, la tasa más alta del mundo civilizado. Ahora se nos anuncia un cambio del dólar preferencial, y para todos los alimentos, las medicinas, la industria, el sector agropecuario, etc, de 2,60 a 4,30. Y lo cómico e irónico a la vez es que el ministro del submarino dice que eso no va a sembrar ningún desconcierto en los compradores.

¿Dígame usted como hacen los misioneros para vivir con la limosna de 300 bolívares al mes, menos la comisión que deben entregar al “dirigente” que controla el listado?

Por si fuera poco para completar la ausencia del plátano en la dieta diaria del venezolano, menos en el pasapalo del vodka moscovita.

A finales del año pasado, en lugar de 850 mil barriles diarios de petróleo vendido a nuestro mejor cliente, el odiado imperialismo, se vendieron solamente 650 mil, por mes. De modo que no impacta para nada en los ingresos el aumento del precio si la venta baja. Y para colmo los 200 mil barriles que enviamos para China, cada día,  para respaldar la deuda de 20 mil millones de dólares, pagados a 5 mil cada barril, están siendo negociados por los asiáticos al precio de mercado spot. ¿Qué tal? Como para no decrecer en el optimismo y seguir siendo constantes en la denuncia y trabajando por la unidad.

 
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