¿El mejor Barca de la historia?

Raúl Fain Binda

Uno de los grandes temas actuales en las tertulias del fútbol es la grandeza de este FC Barcelona de Guardiola, Messi, Xavi, Iniesta…

La opinión mayoritaria (o eso nos parece) es que se trata, tal vez, del mejor equipo de la historia. En las comparaciones se suele mencionar al Brasil/70 de Pelé, la Hungría de Puskas, el Real Madrid de Di Stefano, el Ajax y la Naranja Mecánica de Cruyff y el AC Milan de Van Basten.

(Podríamos extender esa lista con la inclusión del Santos de Pelé, el River de Pedernera, el Liverpool de Paisley, el Man U de Busby…)

La predilección por el Barça no se debe necesariamente a un análisis exhaustivo de los méritos respectivos (algo casi imposible). Más importante es la cercanía en el tiempo y la actual perfección de los medios para que el público disfrute una y otra vez de las delicias.

Este Barça está con nosotros, nos acompaña con una proximidad tan intensa que estimula todos los sentidos: en esto es casi porno, como si una odalisca nos bailara la danza de los siete velos 90 minutos, mientras una esclava nos hace cosquillas en la planta de los pies.

Algunos candidatos a “mejor equipo de la historia” están perdidos en la niebla del tiempo, con pocas referencias visuales, o las imágenes permiten constatar la enorme diferencia en la preparación, tanto física como técnica, y particularmente en la velocidad del juego.

La televisión británica pasó hace unos días un programa de la serie “Los más grandes”, dedicado a Alfredo Di Stefano.

Las imágenes permitían constatar que La Saeta Rubia era más rápido (física y mentalmente) que sus adversarios, pero sus movimientos, en un contraste moderno, parecerían relativamente lentos.

Las comparaciones

En realidad, estas comparaciones entre “los mejores equipos de la historia” son tan caprichosas como las de “los mejores pilotos de F1”, que meten en la misma bolsa a personajes tan diferentes como Fangio (que tenía 40 años cuando ganó su primer mundial), Senna (fallecido a los 34) y Schumacher (que ganó su última carrera a los 37).

Más caprichosas, en realidad, porque se trata de equipos, de numerosas individualidades que forjan una personalidad común.

En el plano subjetivo no hay problemas: el mejor equipo, entre ejemplos de diferentes épocas, es el que más placer nos causa, independientemente de los colores y las nacionalidades.

La dificultad comienza cuando pretendemos hacer un balance “objetivo” de los méritos relativos de cada uno.

El aporte de cada uno

El requisito fundamental es el aporte de cada equipo en la evolución técnica y táctica del juego, en estrecha relación con su belleza.

Se podría decir que en esto de la evolución cada aporte es como un eslabón de la misma cadena: todos importan por igual, porque cada uno justifica al otro.

Pero en la práctica, los analistas hacen distingos en orden de importancia.

Sobre este Barça de Guardiola, cabe preguntarse si su aporte en la evolución del juego es tan importante, digamos, como el del AC Milan de Arrigo Sacchi, o si es, simplemente, un refinamiento del Dream Team de Cruyff, vía el Barça de Rijkaard/Ronaldinho.

Esto es algo para que discutan los técnicos.

Nosotros, los aficionados, tenemos en esto una interpretación “neodarwiniana”: cada paso adelante, por pequeño que sea, es tan importante para el futuro del juego como uno anterior, por grande que éste haya sido.

Los mejores jugadores

La discusión también se centra en el personal, los jugadores. El “mejor equipo” suele coincidir en la opinión pública con la presencia del “mejor jugador” de la época: uno y otro se potencian mutuamente.

En esto, los comentaristas ya han señalado que esa “cátedra” virtual que da el Balón de Oro coincide este año en una terna del Barça, así como antes había coincidido dos veces en una del AC Milan.

Pero esto no satisface a todos. En este sentido se dice que Brasil/70 tenía una constelación incomparable de estrellas, o que el AC Milan de Sacchi y Capello tenía mejor defensa, con Baresi y Maldini.

Ni siquiera entre los mejores

También están los escépticos más tercos (o acertados, según el punto de vista), entre los que figura Steve Curry, que en el Daily Mail británico dio esta lista de los grandes de todos los tiempos:

1) Brasil/70; 2) Hungría/53; 3) Real Madrid (55-60); 4) Milan/89-90; 5) Holanda/74; 6) Manchester United/68; 7) Barcelona/09; 8) Liverpool/77; 9) Manchester United/99; 10) Tottenham Hotspur/61.

Además del énfasis excesivo en equipos ingleses, Curry cree que el primer Barça de Guardiola, el de la línea delantera Messi/Eto’o/Henry, fue mejor que éste con Pedro/Messi/Villa.

Es cuestión de gustos, se dirá, pero Curry pasa por alto un punto importante: este Barça ha destapado las inmensas posibilidades de Messi como jugador total, algo que hace dos temporadas todavía era incipiente.

La transformación de Messi

De ser cierto, como muchos creen, que Messi es potencialmente el mejor jugador de la historia, el detalle de darle las alas, liberándolo de su prisión en la banda, seguramente deberia figurar entre los grandes aportes al juego.

Lo maravilloso de este juego/pasión/arte es que admite tantas interpretaciones diferentes. No es una religión, como creen algunos.

¿Cuántos, entre ustedes, creen que este Barça “insuperable” del profeta Guardiola quedará desvencijado a la hora de la verdad, en Europa o tal vez ante la sed de venganza de los portugueses del Real Madrid?

 
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