No hay magia

Macky Arenas

Macky Arenas

La magia es ilusión y la ilusión es eso nada más. Pretender solucionar los problemas de un país mientras continúen al frente quienes los han ocasionado es querer hacer magia. Y la política no es un asunto de magia. El diálogo, la negociación, el entendimiento y la rectificación no son renglones sobre los cuales se puede escribir con el lápiz de la ilusión. Y ya basta de construirnos falsas estaciones en este viaje sin destino. No hay soluciones y menos salidas para este país mientras continuemos con este régimen.

Esto requiere que pongamos el acento donde debe estar. No sigamos hablando de futuro como si este fuera independiente de aquello que desde ahora hagamos. Pensar en el 2012 como si se tratara de una rifa que nos ganaremos es crear peligrosas ilusiones que retrasan y distraen de lo más importante: el país se pierde ante nuestros ojos mientras ellos miran al 2012. A ese paso terminaremos mirando al 2021.

Mucha razón tienen aquellos que alertan acerca de la necesidad de tomar acciones inmediatas, de no esperar porque toda espera juega a favor de quien detenta el poder, y sobre todo, de no creer en el espejismo de lo que puede pasar, sino tomar la iniciativa de hacer que las cosas pasen para que ellas no nos pasen por encima y terminen triturándonos.

Otra de las penosas ilusiones es pensar que, con este gobierno en funciones, algo puede encontrar solución en este país. Con Chávez al mando no hay futuro. No hay magia que pueda proveer la más mínima garantía de convivencia mientras estemos bajo este régimen que lleva 12 años destruyendo al país, minando las bases institucionales indispensables para el ejercicio de derechos y el disfrute de la propiedad. Quien venda eso sabe que está mintiendo descaradamente y lo más grave, está retrasando salidas y negando a conciencia a millones de venezolanos la posibilidad de superar esto. ¿Cómo seguir trabajando sobre la idea de salidas concertadas tipo elecciones, cuando, a pesar de la “conquista” parcial de espacios ya cercenados, sabemos que ello sólo prolonga la agonía y oxigena la falsa legitimidad de un régimen cuya sola presencia descarta cualquier vuelta a la alternabilidad y a la libertad?

Cualquier otro planteo que no seleccione bien el objetivo es ilusorio y juega en el tablero contrario. No justifica ese juego el hecho de temer a la confrontación, pues ella se presentará inexorable. La magnitud de esa confrontación vendrá dada por la capacidad de conducción de la misma, por el nivel de unificación que se logre en torno a ella. Quienes no han sido capaces de solucionar un solo problema en este país, ni tan siquiera conseguir consenso entre sus propios seguidores, no serán capaces de resistir una batalla con un país decidido y claro en sus propósitos. Claro, antes tendría que emerger una dirigencia dispuesta al reto o un país resuelto que, como ha ocurrido otras veces, le imponga el reto.

Todo se cumplirá. Es cuestión de tiempo. Y estirar el tiempo tampoco es posible porque en eso, la magia y la ilusión, tampoco funcionan.

@2001

 
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