DESPRENDIMIENTOS

JESÚS HERAS –

Hay desprendimientos que preocupan y otros que encienden las alarmas. El desprendimiento de una masa de hielo del Ártico puede ser un síntoma ominoso. El de un órgano vital, algo muy delicado. Más peligroso aún, en el plano político, es para un líder, el desprendimiento de cuadros sobre los cuales sustenta su poder… y en una democracia, la pérdida de fervor popular. Eso es lo que Hugo Chávez percibe. De allí el alerta rojo. De allí también su llamado al diálogo.

El endemoniado avance del Presidente en su esfuerzo por conquistar el Poder total, acelerado exponencialmente por la ausencia de resistencias, afecta por igual a propios y extraños, pero de manera mucho más severa, a quienes menos lo esperaban.

Pasemos por alto de momento la presencia autorizada en el país de elementos irregulares del mundo entero; la conformación un ejército paralelo; las actuaciones del crimen organizado; el propósito de utilizar la escuelas para adoctrinar a los niños e incluso las invasiones… Retrocedamos apenas un mes para tomar perspectiva.

Las leyes introducidas en diciembre a un parlamento agonizante, además inconstitucionales, todas, afectaban directamente a sectores clave del andamiaje del Régimen. La Ley de Universidades, por ejemplo, provocaba una ancha fractura en los cuadros académicos del chavismo y en el estudiantado que aún cree en el Presidente. Por eso la devolvió. Pero la herida está abierta y no termina de cicatrizar.

La Ley que elimina la elección directa de las Juntas parroquiales, generó justificado malestar en los cuadros vecinales del chavismo. No tardará mucho para que esa acción se traduzca en deserciones.

La Ley del Poder Popular, también introducida en diciembre, y luego diferida su discusión, constituye una amenaza que – al amparo de la Ley Habilitante- como Espada de Damocles, pende sobre todos aquellos que por elección ocupan posiciones relevantes, bien como alcaldes o gobernadores, sumándose al estrangulamiento financiero que el Poder Central viene ejerciendo sobre esas mismas instancias. Pero sobre todo, ha constituido, ese proyecto de Ley, que de ser promulgado, mermaría sensiblemente el poder de gobernaciones y alcaldías, un amargo latigazo para quienes creyeron que su derecho a reelegirse, también sería indefinido. Lo es, pero ¿de qué sirve ese derecho si las alcaldías desaparecen? En su gran mayoría son chavistas… y los engaños se pagan.

Basta con agregar a todo lo anterior la reducción de sueldos exigida por iniciativa el Presidente, luego de devaluar el bolívar y disparar la inflación…

¿Resultado? El Presidente se va quedando solo, afectivamente solo.

No hay hecho más sintomático de los desprendimientos que se vienen produciendo a lo interior del chavismo, que la Ley promulgada para evitar que parlamentarios, los suyos, escogidos a dedo, pudieran “saltar la talanquera”.  Ni en los más suyos, puede ya confiar.

Calladamente, la procesión avanza.

¿Hacia dónde conduce la dinámica desatada? No es difícil adivinarlo.

 
Jesús HerasNo photo

Un Comentario;

  1. Pepe Mijares said:

    Como la erosión cuando deja sus secuelas con los rios desbordados por los excesos de las lluvias; de la misma forma, el piso del poder es socavado por la ignorancia , la improvisación y la incapacidad para ver más allá del mantenimiento circunstancial de una posición privilegiada.

    Hoy advertimos el sacudimiento de los pueblos en el norte de Africa. La mecha se encendió en Tunez , continuó su recorrido por Egipto y al parecer Yemen en el Medio Oriente completa por ahora ésta larga mecha contra el autoritarismo de sus gobernantes. algunas sociedades magrebinas (moradores del norte de Africa) demandan un cambio urgente en la conducción de sus pueblos, pese a encontrarse en mejor situación económica que Venezuela, de acuerdo con los standares internacionales.

    Sin embargo, la arbitrariedad, la violación de los derechos humanos y la corrupción, minaron las bases de aquellos gobiernos, caracterizados por la restricción de las libertades individuales. El resultado lo tenemos todos a la vista.

    Venezuela no puede ser una excepción en el concierto internacional. Son tantos y tan grande la magnitud de los dislates cometidos por el gobierno bolivarista que dudosamente nadie en sus cabales puede pensar que estos estilos de gobernar, personalistas y autoritarios puedan conducir a «la mayor suma de felicidad » como apuntara Bolivar en su dóctrina.

    La lectura evidente de ésta realidad es ánaloga a las multiples evidencias ventiladas por la historia contemporánea y el periodismo de investigación. El futuro del gobierno venezolano parece indefectiblemente ir encaminado hacia desenlaces previsibles.

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