El DeLorean «Regreso al futuro» cumple 30 años

El único modelo de la marca de John DeLorean arruinó a su creador. Se dejó de fabricar a finales de 1982, pero la película lo convertiría en un objeto de culto

GUILLERMO FERNÁNDEZ DE OLIVEiRA

El DeLorean que popularizó «Regreso al futuro» cumplió 30 años

El 21 de enero de 1981 salía de su fábrica en Irlanda del Norte el primer DMC-12, un automóvil revolucionario que culminaba el sueño de su creador, John Zachary DeLorean. El tiempo ha convertido a este ingeniero y ejecutivo de la industria del automóvil en toda una leyenda. Comenzó trabajando para Chrysler en 1952 y tan solo cuatro años después, su éxito reflotando Packard le abriría las puertas de la General Motors. Durante casi dos décadas, sus aportaciones al diseño de Pontiac y Chevrolet le situaron en el centro de la industria automovilística de EE.UU.

En 1973 ya era vicepresidente de General Motors y cuando todo apuntaba a que la presidencia de la compañía sería su paso natural renunció para crear su propia marca: la DeLorean Motor Company. A mediados de los 70 ya había concebido su primer modelo, un deportivo biplaza con chasis en forma de dos «Y» enfrentadas (>–<) capaz de ofrecer las prestaciones de un Ferrari a un precio más asequible.

El coche se fabricó en Irlanda del Norte

La falta de financiación para sacar adelante su coche le lleva entonces hasta Irlanda del Norte donde la Agencia de Investigación y Desarrollo le ofrece 100 millones de libras. Peugeot,Volvo y Renault aportan los motores y se pone en funcionamiento una fábrica donde llegan a trabajar casi 2000 empleados. Lotus en cambio, se encarga de ultimar el diseño del chasis y la revolucionaria carrocería de acero inoxidable. El primer Delorean ve la luz en enero de 1981 y sus alas de gaviota inspiradas en el Mercedes 300 SL se convierten rápidamente en un icono.

Sin embargo el coche tiene unos costes de fabricación muy elevados y su precio de venta echa atrás a muchos compradores. Sobre el papel debía tener 200 caballos pero al reducir los costes, el diseño final se queda en unos respetables 170. El gran problema es que se vieron obligados a reducir a 130 la potencia final del coche para ajustarse a la legislación estadounidense de emisión de gases contaminantes. El consumo era completamente desproporcionado y aunque en Gran Bretaña alcanzaba los 100 km/h en 8.8 segundos la adaptación del motor a Norteamérica paró el cronómetro en 10.5 segundos.

Ruina y cárcel para DeLorean

John DeLorean se arruina en cuestión de meses y en plena crisis el FBI le detiene por tráfico de drogas. El ingeniero pretendía vender 25 millones de dólares en cocaína para salvar la DMC. Aunque años después demostraría su inocencia, lo cierto es que a los pocos días de su detención, en noviembre de 1982, el gobierno británico cerró la fábrica de Dunmurry y tras apenas 9000 ejemplares el Delorean dejó de producirse para siempre.

Regreso al futuro

Condenado al olvido, al DMC-12 todavía le esperaba su momento más glorioso. Bob Gale y Robert Zemeckis preparaban en 1984 el guión de una película de ciencia ficción y aventuras en la que un joven adolescente viaja en una máquina del tiempo a los años 50.

En el primer borrador imaginan un rayo láser pero pronto lo descartan al considerarlo un cliché. En sucesivas versiones del guión la maquina del tiempo se convierte en un dispositivo atado a una nevera. Al explosionar una cabeza nuclear durante un ensayo en Nevada el electrodoméstico se teletransportaba junto a su ocupante al pasado. Steven Spielberg, productor del filme acaba desechando la idea por temor a que la mitad de los niños de Norteamérica se puedan quedar atrapados en los frigoríficos de sus casas emulando a Marty McFly.

Y entonces aparece el DeLorean, un coche avanzado a su tiempo, construido en acero inoxidable y con puertas en forma de alas de gaviota. Todo un artefacto alienígena a los ojos de la sociedad de los 50. Y la película es un éxito. El coche vive un segundo renacimiento y los 8.500 afortunados que habían adquirido uno lo conservan entonces como oro en paño.

Su creador, John Zachary DeLorean.

El propio John DeLorean escribió una carta a los guionistas del filme en agradecimiento por utilizar su coche. Y es que cualquier marca habría estado dispuesta a correr con parte de los gastos de la película a cambio de tan privilegiada situación en la trama. Una de las líneas de diálogo más memorables de la primera parte sintetiza la personalidad que el ingeniero había otorgado a su creación:

– «Me estás diciendo que has construido una máquina del tiempo… ¡¿con un Delorean?!»

– «Yo pienso que si vas a construir una máquina del tiempo en un coche, ¡¿por qué no hacerlo con clase?!»

ABC España

 
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