El terror de Morón

REPIQUE

Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com

Así llaman al alcalde del costero municipio Juan José Mora y con toda razón, pues Matson Caldera se ha dedicado a sembrar el terror en Morón y sus alrededores, valiéndose del cargo y de la complicidad del partido de gobierno, del poder judicial, autoridades policiales, militares, etc.

La pesadilla la comenzaron a vivir los moronenses hace un año cuando le correspondía a la cámara municipal elegir su nueva directiva. Ya cuando finalizaba 2009, el alcalde empezó a chantajear a los concejales pues andaba enredado con un dinero que gastó como no debía hacerlo y para arreglar la cosa quería que los ediles aprobaran el chanchullo que armó para solucionar el problema. De los siete concejales, cuatro le dijeron no, entonces en enero de 2010 el alcalde tomó venganza.

Como es conocido, con empleados de la alcaldía y de otros militantes de su partido, Caldera orquestó una toma del Concejo Municipal, se impidió, a la fuerza, la entrada de los cuatro concejales en cuestión, convocó suplentes y con algunos de éstos y ¡empleados!, conformó una cámara a su imagen y semejanza. Se hizo la denuncia oportuna de esta barbaridad en los medios de comunicación, en el poder judicial, se llamó a los factores políticos para solventar el atentado a la Constitución, la violación del estado de derecho, y nada valió, la justicia se lavó las manos, los dirigentes del partido del alcalde se hicieron los locos y sólo en algunos medios de comunicación de vez en cuando se reseñan las acciones que llevan adelante los concejales atropellados en busca de justicia.

La última fechoría de ese personaje que ha convertido a Morón en un pueblo sin ley fue sacar un afiche a todo color, con profusión de rojo, donde expone al escarnio público a un grupo de personas que se oponen a que el municipio sea burlado, pisoteado, irrespetado, saqueado por el alcalde, con la anuencia de todas las instancias de poder. Quien no tiene sus cuentas claras, quien chantajeó y manipuló para ocultar las fallas en su administración, acusa de corruptos y bandidos a quienes defienden la dignidad de los moronenses.

El colmo del terror de Morón es que coloca en el afiche “se buscan vivos o muertos” junto a las fotos de los cuatro concejales que sacó a la fuerza de la cámara municipal, desconociendo así la voluntad del pueblo que los eligió como sus representantes en el órgano legislativo municipal. Esa es una clara incitación y uno se pregunta, ¿acaso se ha puesto precio a la vida de estos hombres y mujeres?

Ojalá que esa acción salvaje, desquiciada, no tenga eco en algún fanático, en alguna mente desequilibrada que crea que a esos “enemigos de la revolución” hay que eliminarlos.

Éstos no son cuentos de camino. Vaya a Morón, vea los afiches, pregúntele a la gente del pueblo y conocerá un sinfín de barbaridades cometidas por quien en mala hora fue electo alcalde. La realidad es que allí reina el terror.

¿Quién le pone freno?

 
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