NOVELA NEGRA

Manuel Felipe Sierra

FABULA COTIDIANA

MANUEL FELIPE SIERRA

manuelfsierra@yahoo.com

El 7 de febrero de 1986, Jean Claude Duvalier abrió los ojos a la realidad. Abandonado por sus santos y las ceremonias macabras, abordó una nave de la aviación estadounidense y huyó. Sin embargo, había tenido tiempo para saquear el tesoro público y comprar un destierro de bon vivant en las tiendas parisinas y los châteaux de la campiña suiza. Se estima en no menos de 300 millones de dólares la suma que arrebató al país “más pobre del mundo”.

Jean Claude Duvalier “Baby Doc”

Acostumbrado a gobernar de manera vitalicia desde los 19 años, no sospechaba que un día multitudes enfurecidas prendieran fuego a las casas de Puerto Príncipe en protesta contra su dictadura y la de su padre. Tanta fue la furia que los restos del viejo gobernante (que tomó el poder en 1957 con un mensaje populista), fueron desenterrados y apaleados en un insaciable rito diabólico. Duvalier padre, provenía de una familia de agricultores negros originarios de Martinica y siguió estudios de medicina (de allí su apodo de “Papa Doc”). Ejerció la profesión en la lucha contra el paludismo, el tifus y otras enfermedades tropicales mereciendo reconocimiento nacional y siendo designado ministro de Sanidad. Opuesto al golpe de  Paul Eugène Magloire en 1950 pasó a la clandestinidad. En 1956 con una nueva Constitución se postuló como candidato con el apoyo del ejército y obtuvo la victoria gobernando durante 16 años.

“Papa Doc” simpatizaba con el despotismo de su hermano geográfico Rafael Leonidas Trujillo, y emprendió la construcción de un régimen totalitario, que además de la hegemonía política controlara las esferas sociales, el ejército y se apoyara en costumbres y tradiciones nacionales. Hizo de la negritud una estrategia de gobierno y favoreció a la mayoría afrohaitiana, enemiga de la élite mulata que había gobernado durante décadas. Tal como lo hiciera Trujillo con la reivindicación del merengue dominicano, como articulador social de los desposeídos, Duvalier convirtió el vudú en religión oficial. Él mismo se consideraba hougan (un sacerdote del culto), y la reencarnación de Barón Samedi (Dios de la muerte y los cementerios). Con gafas de sol y un fuerte tono nasal se paseaba por las calles de la capital protegido por su guardia personal, los tonton macoute. En diciembre de 1958 firmó un acuerdo con Trujillo para la seguridad de la isla contra las instituciones religiosas. Tres años después Trujillo era asesinado mientras Duvalier aceleraba su plan despótico. Un despacho de la AFP señala: “se inicia el culto a la personalidad alrededor del dictador haitiano como emblema físico de su propia nación. Como ya había sucedido con algunos de sus predecesores, se sospecha que Duvalier trató de convertirse en emperador de Haití y de transformar el país en una monarquía. También creó una tasa obligatoria para la población para la construcción de Duvalierville, la ciudad que se diseñó de modo ostentoso”.

“Baby Doc” asume en 1971 la herencia del padre y se convierte en el jefe de Estado más joven del mundo. Las circunstancias eran otras. Propone reformas para darle un tono más moderado a la dictadura y lograr la benevolencia de los Estados Unidos. La corriente a favor de la democracia cobraba fuerza en la vecina República Dominicana pero, no obstante, en Haití se vivía un acelerado proceso de “africanización” y era notoria la corrupción y el encarecimiento desmedido. En un trabajo de la prensa norteamericana se retrata la época: “el gobierno de “Baby Doc” se caracterizaba por luchas internas entre miembros de su familia, y la influencia de su madre, junto con la postración de la economía haitiana, la galopante corrupción y la brutal represión hacia cualquier tipo de disidencia. Se casó con Michéle Bennett, una mulata perteneciente a la élite haitiana, que tendría una influencia negativa en su gobierno, conocida por sus grandes gastos en joyas y trajes”.

François Duvalier “Papa Doc”

Ante el levantamiento de 1986, “Baby Doc” cedió el gobierno al jefe del ejército Henri Namphy, Francia le concedió asilo e inició una vida de lujo y derroche hasta el punto que en 1994, al parecer en situación ruinosa, debió abandonar el país y refugiarse en Suiza, donde sus cuentas multimillonarias serían luego congeladas. El domingo 16 de enero en compañía de su nueva esposa Veronique Roy, “Baby Doc” se presentó sorpresivamente en el aeropuerto de la capital haitiana. Dos días después la periodista Mayé Primera reseña: “Jean Claude Duvalier vestía este martes el mismo traje azul que tenía puesto el domingo a su llegada a Puerto Príncipe. Una decena de policías haitianos y de Naciones Unidas equipados para un asalto, lo sacaron de su hotel para llevarlo a la sede de la Fiscalía. No llevaba esposas, no se lo llevaban arrestado. Cinco horas después, la Fiscalía presentó cargos en su contra por corrupción, robo y malversación de fondos públicos. Al cabo de varias horas en el Palacio de Justicia, “Baby Doc” salió en libertad condicional pero quedaba a disposición de los jueces, según indicaban sus propios abogados”.

El presidente René Preval ha dicho que Duvalier no podrá salir del país sino al concluir los procesos judiciales y una vez conocidas las sentencias correspondientes. Veinticinco años después con varios kilos menos, “Baby Doc” constata desde la habitación de su hotel, que su patria si ha cambiado para algo es para mal. El año pasado sufrió un severo terremoto, 35 veces más potente que la bomba de Hiroshima, y millares de refugiados agonizan en las calles azotados por una epidemia de cólera. Para muchos la presencia de “Baby Doc” es una nueva tragedia que se proyecta sobre una población que sigue viviendo al conjuro de creencias, según las cuales, los zombies también son seres humanos.

 

Un Comentario;

  1. Pepe Mijares said:

    El regreso de los zombies , podría ser un buen título para encabezar el elocuente perfil del dictador haitiano.
    Y hablamos de zombies porque el hambre, la ignorancia, la superstición y el aislamiento, fueron condicionantes determinantes en el mantenimiento de dictaduras que medraban de la barbarie para sumar sus ganancias.
    Los ejemplos de Haiti o el de Cuba, por razones culturales e ideológicas tienen que reforzar la convicción y la consciencia en los venezolanos de la imposibilidad histórica que en nuestro país pueda prosperar una díctadura de zombies; un régimen donde seamos despojados de absoluta autonomía de criterio y estemos obligados a responder a los dictamenes de un autócrata.

    En el norte de Africa, dos pueblos se levantaron contra el oprobio de sus gobernantes. Primero fué Tunez y ahora Egipto.

    Haiti es nuestro vecino del Caribe, victima de terribles catástrofes telúricas y políticas; Cuba lo acompaña con una agonizante dictadura, cuyo único sostén es Venezuela.

    Será que los venezolanos podremos despertar del sueño de los zombies y observar con gélidez , sin anteponer nuestras emociones que dos años hasta aguardar el 2012 significará la reconstrucción de un país de los escombros.

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