Peanuts

Yván Serra Díaz

PERISCOPIO
Yván Serra Díaz*
yvanserra@gmail.com

En inglés utilizan un simpático refrán “If you pay peanuts you get monkeys” (Si pagas con maníes, recibirás monos). Me refiero por supuesto a la “Ley orgánica de emolumentos, jubilaciones y pensiones de altos funcionarios y altas funcionarias del poder público” a través de la cual se pretende regularizar el despelote del sistema de remuneraciones del sector público, donde conviven sueldos inferiores al salario mínimo como el que poseen los maestros de las escuelas básicas nacionales con las “exorbitantes” sumas devengadas por algunos funcionarios del poder público nacional, como los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia.

Los antecedentes a esta norma vienen del Presidente que no puede comprender que lo que desea para él (su máximo bienestar) no lo puedan querer las otras personas para sí. Lo que para él es poder y él quiere lo máximo, para otro puede ser dinero; así que dentro de su cabeza no puede ser concebible que la gente desee ganar buenos sueldos y que los funcionarios públicos no hagan gala de una vida franciscana de la cual él no es precisamente ejemplo. Así que el principal objetivo de esta norma parece ser la reducción de los sueldos de algunos funcionarios.

En principio se comparten algunas de sus premisas, como por ejemplo la transparencia de los sueldos o emolumentos de los funcionarios públicos, puesto que ellos son funcionarios del pueblo. También se comparte el principio de igual remuneración a igual responsabilidad. Del mismo modo se acompaña el principio de jerarquía, según el cual a mayor nivel jerárquico, mayor remuneración o la simplificación de las primas, ya que es difícil que funcionarios electos o de libre nombramiento o remoción posean bonos de eficiencia, que a lo mejor cobró el presidente de Mercal por pudrir alimentos y que no dudo cobra el presidente de Pdvsa por reducir la producción petrolera.

Lo que si está claro es que si se quieren buenos funcionarios, éstos deben tener buenos sueldos. Pero un buen sueldo siempre es un criterio relativo y debe depender de al menos dos variables: por un lado el poder de compra que ofrece el emolumento y por otra parte cuánto estarían dispuestos a pagar en el mercado por esos funcionarios desde otro sector de la economía.

El costo de la canasta básica, la expectativa a un estándar de vida razonable y la comparación con los sueldos y salarios que paga el sector privado por su personal serán las principales variables para saber cuánto en el Sector Público debe costarle al país un funcionario o funcionaria de alto nivel.


*Politólogo

 
Top