SUN TZU TROPICAL

Vladimiro Mujica

Valdimiro Mujica

En particular tenemos que encontrar una manera de darle direccionalidad política a la protesta popular y aprender a protestar por lo que le pase a los otros, no solamente a nosotros

En El Arte de la Guerra de Sun Tzu hay una frase que ha sido traducida de muchas maneras: Se dice que si uno conoce a su enemigo y se conoce a sí mismo, no correrá peligro en cien batallas; si uno no conoce a su enemigo pero se conoce a sí mismo, perderá una y ganará una; si uno no se conoce a sí mismo ni a su enemigo, correrá peligro en cada batalla.

La conducta de un gobernante autoritario, prácticamente con poderes dictatoriales, que es capaz de desdecirse de las amenazas que ha pronunciado contra sus adversarios políticos, con tal de alcanzar una victoria táctica, es desconcertante y muy difícil de responder. El espectáculo de Chávez en la AN, tendiendo una mano que sólo espera la nueva oportunidad para agarrar por el cuello a sus enemigos era alucinante y grotesco.

No puede haber lugar a engaños: No hay apertura, sólo retirada táctica para disminuir la presión política sobre las acciones del régimen y la mirada internacional sobre las conductas cada vez más antidemocráticas del gobierno venezolano. El objetivo estratégico del chavismo sigue siendo el mismo: el control total de la sociedad venezolana.

Está permitido hacer solamente lo que el todopoderoso Estado-Gobierno dirigido por el ComandantePresidente decida que se puede hacer. Si la oposición acepta este estado de cosas puede existir, si no que se atenga a las consecuencias. Así hay que leer al adversario, para conocerlo según la máxima de Sun Tzu.

Igualmente importante es el conocimiento de nuestras propias fortalezas y debilidades. Todavía la acción de la resistencia al autoritarismo no calza los puntos del movimiento que se pueda oponer al avance lento pero inclemente del proyecto chavista. Hemos avanzado pero es mucho lo que está por delante en los próximos dos años.

En particular tenemos que encontrar una manera de darle direccionalidad política a la protesta popular y aprender a protestar por lo que le pase a los otros, no solamente a nosotros. El asunto no es un juego de palabras. Tomemos por ejemplo el caso de la salvaje ley de educación universitaria que la AN aprobó y que Chávez vetó unos días después. El veto pretendía desactivar la protesta y lo hizo. En ese sentido fue un retroceso táctico para atacar con más fuerza en otro momento. Mal harían las universidades en ponerse a discutir ahora un proyecto alternativo de ley.

Ese escenario fue modificado por la acción del gobierno.

Lo que se requiere es quitarle sustento a los dos bastiones de la reforma que el chavismo considera no negociables: La así llamada democratización y el poder popular y el acceso a las universidades. La pelea sobre estos temas hay que cazarla con el chavismo porque ahí radica su fuerza. Tenemos argumentos para desmontar sus tesis pero no lo podemos dejar al azar.

Por otro lado, hay que aprovechar el ímpetu del movimiento universitario para sumarse a las luchas de otros sectores, en particular el apaleado movimiento sindical. Haciendo esto se logran dos objetivos: No bajar la guardia y aumentar la amplitud de la confrontación con el autoritarismo. La meta es la construcción de un movimiento que tenga como objetivo claro y sin ambages la sustitución democrática de Chávez. Sin esto el país no puede sanar ni crecer.

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