LA BATALLA QUE SE APROXIMA*

Massimo Desiato
mdesiato2002@yahoo.com

La boliburguesía boicoteará la revolución a menos que sea barrida por los pocos talibanes que Chávez tiene como guardia pretoriana. Ver este enfrentamiento será todo un espectáculo.

Con el otorgamiento por parte de la Asamblea de la Ley Habilitante, Chávez puede en el tiempo que le ha sido concedido terminar el cerco jurídico que, según sus intenciones, debería llevar a Venezuela hacia el comunismo de tipo cubano. Legislando sin control alguno, teniendo en mano todos los poderes y con una ley mordaza que limita gravemente la libertad de opinión y de expresión, pocas dudas caben de que si el pueblo no pone en acto alguna protesta significativa, logrará su cometido. Él y el grupo que le rodea, sus militantes, todos habrán llevado a cabo finalmente la revolución bolivariana. Es la realización de un sueño por parte de aquellos que lo han seguido hasta este punto.

No debe llamar a engaño el veto que el mismo Chávez puso a la ley de universidades y la abolición del incremento del IVA. Son, una vez más, retiradas estratégicas para evitar que el pueblo se le embochinche y produzca una situación de estallido social peligrosa para los planes de la revolución. Tiempo tendrá con la Habilitante en sus manos de sacar una nueva ley de universidades al servicio del socialismo que pregona.

En fin, el panorama luce más que sombrío para la libertad de los ciudadanos, golpeados incesantemente por el hampa y el alto costo de la vida. La reciente devaluación es también, además de necesaria en el plano económico, una poderosa fuente de distracción, pues el común de los mortales debe estar más pendiente de hacer cuadrar las cuentas domésticas que de seguir los entuertos revolucionaros de Chávez, con lo cual se impone una suerte de silencio alrededor de las constantes rupturas constitucionales que el líder del proceso lleva a cabo.

Sólo unas pocas voces retumban en este silencio

Por su parte, la boliburguesía es, paradójicamente, la que se verá más afectada por la realización del sueño revolucionario. En estos once años ­tiempo objetivamente muy largo para llevar a cabo una revolución­ han perdido las antiguas costumbres y hábitos y han desplazado a la antigua burguesía. Pero, al fin y al cabo, de burguesía se trata, esa que el comunismo arrasará. Existe en la realidad de los boliburgueses un absurdo deseo de irrealidad, es decir, desean la realidad de la revolución porque le concede su “ser burguesía” pero desean la irrealidad de la misma para evitar ser barridos. Los boliburgueses son personas que se encuentran muy felices de ser dejadas en paz sin poder realizar sus propias ideas. Su felicidad depende de que sus ideas permanezcan tales, de que sean sólo ideas, de que no se pase de la teoría a la acción.

Pero Chávez está pasando a la acción. Por desordenada que sea, por absurda que pueda parecer, la acción de Chávez socava el poder de la burguesía roja, como de cualquier otra. Y es aquí donde encontrará la revolución su más duro obstáculo. Terminado el marco jurídico de la revolución, sentirá en su propia carne el hecho de que el sujeto revolucionario quiere ser dejado en paz, quiere vivir la realidad de una construcción de la revolución infinita a causa de su irrealidad. Así, en el momento de poner manos a la obra para darles concreción a las leyes emanadas para la realización del comunismo, Chávez se encontrará con otra oposición, más tenaz si se quiere de la que conoció hasta ahora, porque cuando se ha ascendido socialmente en fecha reciente se agarra uno con una fuerza inusitada para evitar regresar a lo que antes era.

La boliburguesía boicoteará la revolución a menos de ser barrida por los pocos talibanes que Chávez tiene como guardia pretoriana. Ver este enfrentamiento será todo un espectáculo.

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