LA INTERNACIONAL DE LOS TIRANOS

Tulio Hernández


Tulio Hernández
hernandezmontenegro@cantv.net

Gracias a la insurrección militar que dirigió en 1969, el general Muammar al Gaddafi gobierna Libia desde hace 42 años (¡!), sin sombra ni duda alguna, y lo más probable, si no se modifican las tendencias, es que lo siga haciendo hasta que la muerte lo visite, gracias al poderoso aparato de terror y control ideológico que hace imposible que surja disidencia exitosa alguna.

Muammar al Gaddafi y Ben Ali

Es el mismo final que había previsto para sí Zine el Abidine Ben Alí, el dictador que desde hacía 23 años (¡!) venía ejerciendo la Presidencia de la República de Túnez. Pero a Ben Alí el guión se le torció.

Una sorpresiva insurrección popular, conducida por jóvenes de las clases medias profesionales le ha obligado a salir huyendo y es muy probable que cuando la muerte venga, lo encuentre desterrado, fuera del poder y sin la inmensa fortuna que acumuló a fuerza de corrupción.

Cuando Gaddafi vio amenazada la continuidad de su par en el poder, ofició una aparición mediática y condenó la revuelta, realizó una defensa incondicional del dictador prófugo y acusó a los insurrectos de estar manipulados por “Facebook, Twitter y Kleenex” (sic, realmente lo que quería decir era Wikileaks).

La solidaridad entre tiranos no es nada nuevo

En las décadas de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, cuando una buena parte de América Latina, con la anuencia explícita del Pentágono, se hallaba secuestrada por dictaduras militares, existía la Internacional de las Espadas.

Una logia que, sin declaratoria oficial, ofrecía ayuda mutua al círculo de dictadores de turno para frenar los avances de los movimientos que intentaban reponer las democracias. Del selecto club formaron parte Duvalier en Haití, Somoza en Nicaragua, Pérez Jiménez en Venezuela, Rojas Pinilla en Colombia, Trujillo en República Dominicana, Stroessner en Paraguay y paremos de contar.

Fue esta internacional la que se encargó ­a través de la mano infecta de Rafael Leonidas Trujillo, el dictador sangriento y lascivo protagonista de La fiesta del chivo de Vargas Llosa­ de preparar el fallido atentado contra Rómulo Betancourt, un presidente demócrata que les resultaba muy incómodo porque había erigido como doctrina internacional la negativa de Venezuela a mantener relaciones diplomáticas con gobiernos totalitarios, ya actuaran estos en nombre del igualitarismo comunista, como el caso de Castro, ya del orden, el progreso y el capital, como el del matón dominicano.

Mahmoud Ahmadinejad y Vladimir Putin

Lo que viene a recordarnos el apoyo de Gaddafi a Ben Alí no es solamente la existencia de una nueva internacional de los tiranos, sino el hecho lamentable de que, a contracorriente de la democratización inminente de la que nos habló la caída del Muro de Berlín y el fin de la era Pinochet, el planeta sigue plagado de dictadores y neotiranos que se niegan a toda costa a abandonar el poder.

Allí están y gozan de buena salud. Desde las dinastías republicanas ­la de los Kim en Corea del Norte, los Mubarak en Egipto, los Assad en Siria, los Aliev en Azerbaiyán ­ hasta los modelos neototalitarios ­Ahmadinejad en Irán, Putin en Rusia, Lukashenko en Bielorrusia o Hugo Chávez en Venezuela ­, pasando por las tiranías más clásicas al estilo del siglo XX, como la que ejerce desde hace 31 años (¡!) Robert Mugabe en Zimbabwe.

La internacional de los tiranos funciona y la participación del venezolano es ejemplar. La réplica de la espada de Bolívar ha ido a dar a manos del club. Es algo repugnante. Se la ha entregado en calidad de héroes a Ahmadinejad, a Putin, al decrépito Mugabe y, por supuesto, junto con la Orden Mayor del Libertador, a Gaddafi. Se guarda la espada para los militares sangrientos, en cambio, patea, insulta y denigra de los presidentes civiles que no le apoyan.

El diablo los cría, la academia militar los forma y su obsesión por morir con la banda presidencial los junta. Sólo grandes voluntades populares, como la de los tunecinos en la calle, logran impedirlo.

@ELNACIONAL

 
Tulio HernándezTulio Hernández
Top