WIKILEAKS Y LOS MEDIOS VENEZOLANOS


Mélida Qüenza Ponte

Bendito Wikileaks que ha permitido confirmar  tantas cosas que se suponía eran tal como aparecen reseñadas en los documentos hasta ahora secretos del gobierno de Estados Unidos.

En los últimos días a través de Wikileaks conocimos del comportamiento de ciertos medios de comunicación del país. Concretamente se reseña un cable de la embajada de Estados Unidos en Caracas, de fecha 23 de febrero de 2010, allí se habla de reuniones del embajador Patrick Duddy con los dueños de Globovisión, Nelson Mezherane y Guillermo Zuloaga, y también con el propietario del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero.

Por Wikileaks nos enteramos que el director de Globovisión, Alberto Federico Ravell, visitó el 17 de febrero de 2010 al embajador, le contó de las presiones del gobierno para la salida de Ravell y de Leopoldo Castillo de Globovisión y para bajar el tono anti-chavista de la programación, hasta la compra de acciones del canal que habría propuesto Nelson Merentes. El 18 de febrero, Ravell anuncia su salida del canal y ese mismo día, según el cable de la embajada, Mezherane y Zuloaga se reúnen con Duddy y le ratifican lo que le había contado Ravell. Pocos días después, los dos empresarios huyen del país con destino a Florida.

Miguel Henrique Otero en la reunión con el embajador expuso que El Nacional tenía problemas económicos por las presiones del gobierno, bajaron los ingresos por publicidad de empresas que fueron nacionalizadas, y por ello el periódico cerraría en abril de ese año. Otero preguntó si el gobierno estadounidense sabía de fuentes de financiamiento o si en cambio el mismo gobierno u otras empresas inversionistas podían ayudarlo. Parece que Otero resolvió el problema por esa vía pues El Nacional no cerró.

A estas revelaciones de Wikileaks se suman los documentos desclasificados del Departamento de Estado de Estados Unidos, en 2007, que dan cuenta de más de 4 millones de dólares para formación de periodistas venezolanos, para diseñar y mantener páginas web y redes sociales  a fin de promover agendas políticas, financiamiento canalizado a través de dos organizaciones venezolanas vinculadas a la oposición: el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) y Espacio Público.

Ahora el Congreso norteamericano aprobó recursos para transmitir en Venezuela un programa de 30 minutos, 5 días a la semana. ¿Cómo lo hace? Simple, a través de La Voz de América, un medio de propaganda del Departamento de Estado, mediante un convenio con Globovisión. Reportajes y entrevistas que hacen periodistas de aquí conforman la programación de La Voz de América y luego Globovisión retransmite los programas.

Queda claro, los medios de comunicación con más acento opositor están supeditados a los intereses estadounidenses. ¿De cuál soberanía, independencia y libertad se habla? Tan cuestionable es una programación marcada por el interés partidista, más que de Estado, como otra dictada por intereses extranjeros. Ni la una ni la otra responden a la realidad del país.

 
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