El islamismo llegó al Barcelona

Waldemar Iglesias


La camiseta del club catalán se convirtió en la mejor paga del mundo: la Qatar Foundation pagará unos 170 millones de euros por cinco años. Pero la entidad cuenta entre sus inspiradores con un intelectual que reivindica a Hitler e impulsa la ejecución de homosexuales.

Yusuf Al Qaradawi nunca jugó al fútbol. Su infancia de carencias en Safat Turab, en el delta del Nilo, la vivió alejado de los deportes y abrazado al Corán. A los dos años quedó huérfano. Su tío, quien se hizo cargo de él, lo inició en el hábito de la lectura religiosa. A los nueve años ya conocía de memoria el libro sagrado del Islam. En 2008, fue reconocido como el tercer intelectual más influyente del planeta por la revista Foreign Policy. También es descripto como un clérigo de ideas antisemitas. No sólo eso: en varias entrevistas llegó a recomendar el asesinato de mujeres embarazadas israelíes; aprobó y aprueba los atentados suicidas contra civiles judíos en Israel e impulsa la ejecución de los homosexuales en las sociedades islámicas. En enero de 2009, ante las cámaras de Al-Jazira, llegó a decir: “A lo largo de la historia, Alá ha impuesto al pueblo judío que los castigaría por su corrupción. El último castigo se llevó a cabo por Hitler. Por medio de todas las cosas que les hizo a ellos -a pesar de que se exageró esta cuestión- se las arregló para ponerlos en su lugar. Este era un castigo divino para ellos. Alá que lega, la próxima vez será de la mano de los creyentes”. De una rara manera, este hombre aparece ahora vinculado a uno de los clubes más poderosos del mundo.

Tiene 84 años y ha sido incluido en la lista de “Sheiks de la muerte” elaborada por 2.500 intelectuales musulmanes de todo el mundo, según publica el diario El Mundo, de España. Esta lista pretendía servir de condena a los teólogos islámicos que promueven el fundamentalismo, la intolerancia y la violencia. La Qatar Foundation, sponsor del Barcelona desde el 13 de diciembre, lo tiene entre sus inspiradores. La Facultad Qatarí de Estudios Islámicos, que forma parte del entramado de la Qatar Foundation, ofrece todos los años becas de estudio auspiciadas por Al Qaradawi.

Sucedió lo inevitable desde el millonario acuerdo -unos 170 millones de euros por cinco temporadas; el contrato de patrocinio en una camiseta más caro del mundo del deporte- del club catalán con esta entidad: hubo polémicas, rechazos, críticas. A nivel mediático, entre los hinchas culés y en el ámbito internacional. Según publicó el diario israelí Ma’ariv, el Gobierno de Israel llegó a presionar a la directiva del Barcelona para que suspendiera su acuerdo. En ese país, se considera a la Qatar Foundation como una de las principales fuentes de financiación de Hamas, la organización islámica que gobierna en Gaza y es considerada terrorista por EE.UU. y por la Unión Europea. Sin embargo, el viceministro israelí de Relaciones Exteriores, Danny Ayalon, desmintió la versión: “No creo que tengamos tiempo de ocuparnos de este tema. Es muy picante y morboso leer esto pero el ministerio de Exteriores no ha actuado en este asunto”. También desde Facebook hubo quejas. A través de la red social se creó un grupo denominado “No queremos publicidad de la Qatar Foundation en la camiseta del Barça”.

Sin embargo, el presidente del Barcelona, Sandro Rosell, celebró el vínculo y dijo: “Seguimos teniendo una camiseta solidaria”. Qatar Foundation repartirá espacio con Unicef. El técnico Pep Guardiola también manifestó su agrado. El ex mediocampista jugó en el fútbol qatarí y fue uno de los que apoyó públicamente la exitosa candidatura de Qatar como organizador del Mundial de 2022. Desde su sitio oficial, la fundación indica: “El Barça es el mejor socio global para ayudar a crear la conciencia de los valores de la Qatar Foundation y sus aspiraciones”.

La organización se define como una entidad privada sin ánimo de lucro. Fue fundada en 1995 por el emir qatarí Hamad Khalifa Al Thani. Cuenta con una Ciudad de la Educación, universidades y un parque tecnológico que reúne a 24 empresas cuyos objetivos se basan en la investigación y el desarrollo científico. Más allá de esta versión oficial, asomó otro costado polémico, como cuando la FIFA designó a Qatar (o Catar, según la RAE a partir de 2011) como sede de la Copa del Mundo de 2022. Dentro de otras particularidades, en este país no se contempla la posibilidad de existencia de partidos políticos contrarios al régimen ni existen elecciones. El emir Hamad Khalifa Al Thani, quien llegó al poder tras un golpe de Estado a su padre, no es responsable ante nadie, está vigente la pena de muerte, la mujer no recibe un trato de igualdad con el hombre y existen diversos informes de Amnistía Internacional sobre prácticas políticas, torturas y malos tratos en dicho país. En materia de seguridad, un sospechoso puede ser recluido sin cargos en su contra durante seis meses. Las penas de flagelación son frecuentes y se persigue sistemáticamente y encarcela a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.

Ante estas observaciones y objeciones y hasta las críticas desde los lugares más diversos (Johan Cruyff, máximo ídolo del club, objetó el acuerdo en un artículo publicado en El Periódico), el vicepresidente económico del Barcelona, Javier Faus, señaló que Qatar es una monarquía absolutista, pero a la vez “flexible y tolerante”. Algo parecido sostenía hace poco el titular de la FIFA, Joseph Blatter, el principal socio universal del pequeño país del Golfo Pérsico. Para él -como para el Barcelona- los millones permiten que en Qatar todo parezca más lindo.

 

Un Comentario;

  1. la verdad said:

    yo nunca imagine k en el mundo haya tanta contradiccion, se acusa al presidente de union mundial de los ulemas musulmanes de terrorismo,y ver a casillas saludando a un hombre como cheimon perez q sus manos estan llenas de la sangre de los niños palestinos,es una verguenza el periodismo k haceis,

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