¿DEMOCRACIA, AUTOCRACIA, DICTADURA O TOTALITARISMO?


Orlando Ochoa Terán
o.ochoa@att.net

“La autocracia es lo mismo que una dictadura pero el término es usado con frecuencia para transmitir algo menos siniestro que lo que implica una “dictadura”. Comparative Politics – Gregory Mahler, politólogo e investigador..

Si la regla de oro para diseñar una estrategia vencedora en una confrontación es conocer al enemigo, como sostenía el célebre estratega chino Sun Tzu, la oposición venezolana está muy lejos del triunfo en las elecciones de 2012.

Lo elemental sería, en seguimiento de esta máxima, por lo menos definir la naturaleza del régimen.

En este sentido la oposición está “hundida hasta los hombros” en un mar de contradicciones.

En otras ocasiones para poner de relieve estas contradicciones hemos acudido al principio de la contradicción. En lógica, si hay dos juicios, uno de los cuales afirma y el otro niega la misma cosa, no es posible que ambos sean verdaderos.

Sin embargo, en la oposición venezolana eso parece posible.

Isabel Carmona, presidenta de Acción Democrática en declaraciones a El Tiempo de Bogotá, llamó a Chávez “autócrata y dictador”.

Contemporáneamente, el secretario general de AD, Henry Ramos Allup, sostenía que mientras el sector opositor se mantenga unido logrará derrotar a Chávez con “la mayor facilidad”. Pedro Nikken, un esclarecido abogado, experto en derechos humanos y ex presidente de la CIDH, en una entrevista con Roberto Giusti, afirmó que Venezuela no calificaba como una dictadura, pero añadió, “no es una democracia”. Un año antes había afirmado: “esto no es una dictadura, esto es una democracia con tendencias autoritarias”.

Anticipándose correctamente a los métodos que emplearía el Gobierno Bolivariano contra sus adversarios (¿enemigos?) en las elecciones parlamentarias, Teodoro Petkoff le declaró a Cristina Marcano en enero de 2010 que el presidente Chávez iba a “apelar a todos los recursos, legítimos e ilegítimos, empezando por el desmesurado uso de la violencia”. En otra ocasión aseguró que “en nuestro país, todos los poderes públicos están cerradamente metidos en el puño del Presidente y todos obedecen ciegamente sus órdenes y caprichos…”. Sobre el CNE ha dicho que “no merece la más mínima confianza” pero, esta semana concluyó que “Chávez será limpiamente derrotado en 2012”.

Es imposible reseñar otras declaraciones opositoras de este mismo tenor porque son innumerables.

En la arena opositora existe un nuevo glosario político que habla de “camino hacia el totalitarismo”, “dictadura light” “dictadura blanda”, “pretotalitarismo”, “autoritarismo”, “militarismo”, “personalismo” y “mesianismo” entre otros.

Claridad bolivariana.

Del lado del Gobierno, por el contrario, no existe confusión. La presidenta del Tribunal Supremo de Justicia sentenció que la “separación de poderes” es un concepto “burgués”, que atenta contra la “unidad” del Estado. En caso de que alguien no haya comprendido, el general Rangel Silva se encargó de precisar que las fuerzas armadas no aceptarían una derrota del presidente Chávez.

La señora Morales tiene razón.

Para la teoría política el totalitarismo es un sistema político en el cual el Estado es controlado por una persona, una facción o una clase, caracterizada por una ideología impuesta a todos los aspectos de la vida pública y privada. La autocracia es una forma de gobierno en el cual una persona ejerce un poder sin límite.

El vocablo totalitarismo lo acuñó en 1923 Giovanni Amendola y lo desarrolló el filósofo y teórico del fascismo, Giovanni Gentile. La connotación ideológica es clave porque define al Estado y su poder e influencia sobre la mayoría de los ciudadanos.

El profesor Paul C. Sondrol, de la Universidad de Colorado, al comparar ambos conceptos le atribuye al totalitarismo altos componentes de carisma, una ideología oficial, limitado pluralismo, legitimidad y una concepción funcional del líder. Para Sondrol, las autocracias ofrecen más espacio a la vida privada, carecen de ideología y de movilización popular para sus fines, toleran cierto pluralismo en la organización social y ejercen el poder dentro de límites relativamente predecibles. También para Hanna Arend (The Origins of Totalitarianism) su fuente es una ideología que proporciona una confortable pero simple respuesta a los misterios del pasado, del presente y del futuro.

Pero no toda la oposición sufre de esta “confusión”. Oswaldo Álvarez Paz, Raúl Isaías Baduel y Peña Esclusa, para mencionar sólo tres, han sido claros y coherentes en definir la naturaleza del régimen bolivariano.

¿Es coincidencia que Oswaldo haya pagado tiempo en prisión y los otros dos aún permanecen entre rejas?

 
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