BUSCANDO VOTOS CON EL DRAMA HABITACIONAL

Francisco Olivares
folivares@eluniversal.com

El camino que le queda es movilizar a esa clase baja ofreciéndoles el cielo

La prioridad de Chávez y del PSUV es ganar las presidenciales de 2012 y en ellos se enfoca toda la acción del Gobierno. Luego de los resultados del 26S, voto a voto, que dieron una ligera ventaja a la oposición sobre el oficialismo, esa es la tarea fundamental en los dos años faltantes. La relación de fuerzas registra un empate técnico entre ambas tendencias.

Este es un escenario nunca vivido por el chavismo en 12 años, lo cual pone a la defensiva al Presidente. De allí que en el último mes y a partir de la tragedia de las lluvias, el Presidente se ha concentrado en retomar a los sectores excluidos de siempre y en medio de la ineficacia, la corrupción y el desorden para gobernar, ha hecho un esfuerzo para reconectarse con ese sector ofreciéndoles que tendrán una vivienda digna aunque no cuente con ningún plan serio para que ello sea posible.

Nuevamente el terreno de la ilusión ocupa el primer lugar y otra vez la improvisación y la ausencia de planificación tienen la voz cantante.

El llamado que hace Chávez a la clase media cae en un vacío y como en el cuento de escorpión, que en medio del río le clava la ponzoña al animal que ha accedido a llevarlo a la otra orilla, así actúa Chávez con esa clase media que una vez lo llevó al poder.

A su alrededor se desmoronan las empresas productivas, los financistas de ayer caen en desgracia y terminan en el exilio con sus empresas confiscadas. Pero el drama desciende hacia la clase media baja como la señora de la Pastora que sale en la mañana a una consulta médica y cuando regresa en la tarde una comuna le informa que esa casa, es decir la que era su casa, ya no lo es. O la que debe dormir con sus hijas a las puertas de la que era su vivienda porque el inquilino que la ocupa se niega a devolverla.

Por eso Chávez no crece en la clase media y cuando la destruye, arrastra también a los sectores más bajos que en su mayoría viven del trabajo que se genera de las grandes, medianas y pequeñas empresas.

De allí pues que el camino que le queda es movilizar a esa clase baja ofreciéndoles el cielo y culpando de su desgracia a los que algo tienen. Las expropiaciones y la toma de propiedades por parte de las comunas oficialistas se han duplicado en el último mes y con ello la sensación de que se puede obtener un terreno o una vivienda sin ningún tipo de esfuerzo.

De esa manera Chávez evade su responsabilidad en la construcción de viviendas populares. Para la fecha tienen inconclusas 80 mil viviendas de complejos emprendidos por el Gobierno y que están paralizados. Aunque no lo han hecho en 12 años, hábilmente Chávez encuentra en ello un filón para sembrar esperanzas y movilizar a los excluidos de este Gobierno.

 
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